Si se llegara a un acuerdo, Íñigo Oriol cedería la Presidencia de Iberdrola a Sánchez Galán en la Junta del próximo 18 de marzo; de otra forma, se quedará hasta 2006. Tras César Alierta en Telefónica, y ahora Antonio Brufau en Repsol YPF, el próximo en suprimir la Consejería Delegada será Iberdrola. El sistema francés se impone.

La cosa empezó cuando César Alierta cesó al consejero delegado, Fernando Abril-Martorell, y lo sustituyó por sí mismo. Instauró el régimen presidencialista, más propio de las empresas familiares que de las grandes corporaciones. Ahora ha sido Antonio Brufau, en Repsol YPF, quien ha prescindido de Ramón Blanco, ha reducido al mínimo las direcciones del Grupo y se ha hecho con todo el poder. El siguiente paso en esta marea de Presidencialismo puede ser Iberdrola. En efecto, el consejero delegado, Ignacio Sánchez Galán, pretende suceder a Íñigo Oriol como presidente y sin segundo. De hecho, este es el único punto que podría arrojar alguna sombra de duda en una sucesión que, por lo demás, se prepara modélica.   

Íñigo de Oriol cumple 70 años el próximo 8 de junio. Los Estatutos de Iberdrola dicen que el presidente de la compañía deberá jubilarse en la Junta siguiente a cumplir 70 años de edad. Iberdrola celebrará su Junta el próximo 18 de marzo. Esto supone que puede hacerlo dentro de dos meses o en marzo de 2006. Durante la conocida copa de Navidad con directivos, Oriol habló de pelo blanco y enfatizó las virtudes de Galán como sucesor. No sólo eso, el último cambio de Estatutos realizado por Iberdrola se hizo a la medida de Galán: así, se le nombró vicepresidente primero, porque los Estatutos también dicen que si por enfermedad, accidente o causa mayor el presidente cesa, le sustituye de forma automática el vicepresidente primero, a la sazón José Antonio Garrido.

Por tanto, el traspaso está claro. Sólo hay que fecharlo, y para ello hay que aclarar dos cosas: Íñigo Oriol no sabe vivir sin trabajar, por lo que hay que buscarle un acomodo, y no creemos que le baste con la Presidencia de la  Fundación Iberdrola, ahora en manos del ex consejero delegado Javier Herrero.

Pero la segunda barrera a la transición es más importante: en algunos rincones de la Casa chirría el objetivo de Galán de prescindir del consejero delegado. Entiéndase, todos los ejecutivos son ya directivos de Galán. A pesar de su difícil carácter, la verdad es que trabaja bien y cuida bien a su gente. Galán ha duplicado la velocidad de Iberdrola. Sin embargo, asumir demasiado poder no gusta en una Casa que ha vivido dos consejeros delegados. Y en cualquier caso, no parece que sean esas las normas dominantes en el buen gobierno empresarial actual.

Lo cierto es que el Presidencialismo crece. Y la figura del CEO se diluye, nos alejamos del mundo anglosajón y nos acercamos a Francia. Debe ser por la amistad entre Zapatero y Chirac.