• O se hace con una red de fija para poder atender Internet o se vende a fondos de inversión.
  • Lo malo es que Jazztel, que está deseando vender, sigue pidiendo 1.500 millones de euros y que ONO tiene una deuda de 3.000 millones de euros.
  • Pero Antonio Coimbra y Paco Román quieren hacer valer su acuerdo con Orange para invertir en fibra óptica, además de Internet por 4G.
  • Eso sí, no está claro si Londres tendrá paciencia para un camino tan lento.

Hasta hace dos años Vodafone España era la joya de la corona de Vodafone. La más rentable de todas las filiales. Desde hace dos años, con un mercado saturado y con la imposibilidad de hacerse con una red de fijo, para ofrecer todo el cuádruple (fijo móvil, Internet y TV) los ingresos han caído y los márgenes también.

El equipo del Ceo Antonio Coimbra, secundado por el factótum de Vodafone en España, Francisco Román, ha intentado hacer valer su acuerdo con Orange para el despliegue conjunto de fibra óptica, así como las posibilidades que otorga la tecnología 4G para internet móvil.

Pero a Colao no le basta. Sabe que en toda Europa la clave del negocio empieza a ser ofrecer el cuádruple: fijo, móvil, internet y TV. Eso se consigue mediante fibra óptica al más bajo coste pero desplegar una red de fibra óptica resulta muy cara.

Por tanto, Colao (en la imagen) plantea dos caminos: o comprar una red de fija, especialmente de fibra, ya instalada, o vender Vodafone España a fondos de inversión.

La segunda opción es la más dramática, dada la exitosa historia de Vodafone en España, donde ha ganado mucho dinero, pero, además, resulta dificultosa. Este es un negocio que ha que conocerlo bien y de márgenes muy apretados.

En cuanto a comprar una red de fibra ya instalada está el problema de la carestía. Vodafone podría adquirir la cablera ONO, pero el problema de ONO ahora ya saneada, es que arrastra una deuda de 3.000 millones de euros.

Queda la opción de Jazztel pero también es difícil. Leopoldo Fernández Pujals está deseando vender pero lo cierto es que sigue pidiendo 1.500 millones de euros por 1,5 millones de abonados. Y ojo, no es fibra. Un precio inasumible.

Por el momento, Colao no ha dicho su última palabra, pero ya ha advertido a Madrid.

Eulogio López

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