Estamos de acuerdo en que uno de los problemas de los emprendedores, de aquellos que crean su propio empleo, es la ausencia de financiación bancaria.

También estamos de acuerdo en que son las pymes las que crean puestos de trabajo, no las grandes empresas y mucho menos el sector público.

Pues bien, una idea sería que el ICO, en lugar de otorgar créditos, y encima utilizando como instrumento a la banca privada, aplicara el sistema del capital-riesgo con el emprendedor. En otras palabras, que el ICO adquiriera una participación en las nuevas empresas por el 51% el capital. No el 49% sino el 51%, a plazo fijo, sólo para pymes y micropymes, con la promesa de una venta posterior.

De esa forma el capital-riesgo del ICO sería más riesgo que capital y más capital que deuda, lo que no dejaría de sorprendernos a todos. Pero, sobre todo, conseguiríamos algo mucho mejor: que el ICO, o cualquiera de sus instrumentos, pudiera velar por sus intereses de mejor forma, con capacidad para paralizar cualquier decisión del emprendedor lesiva para sus intereses o para los de la empresa. Y sí, el emprendedor también arriesgaría, sólo que al 49%.

Incluso no vendría mal que ese emprendedor tuviera que comprometer su patrimonio personal para lograr el 49%. En otras palabras, que quemara las naves y mordiera por ingresar, condición sin la cual pocas empresas salen adelante.

Sí, ya sé que me he declarado un enemigo frontal del capital-riesgo. No porque no me guste la fórmula, que sí que me gusta. Lo que me disgusta es la perversión de la fórmula: fondos que entran en empresas ya constituidas -no contribuyen a crear empleo- y que luego sólo buscan el control de la gestión para desguazarla -destruir empleo-.            

Y si a todo esto le unimos una exención total de cuotas sociales, al menos durante el primer año, la cosa ayudaría.

¿Que todo lo anterior multiplicaría la morosidad del ICO Pues oiga, eso resulta francamente difícil ahora mismo.

Porque, una de dos, o los jóvenes se convencen de que tiene que crear su propia máquina de facturar o se encontrarán en el paro. Las grandes multinacionales, se lo aseguro, no van a crear empleo.

Y todo esto puede resumirse en una sola idea: que el capital-riesgo sea capital-riesgo productivo... de una dichosa vez.

Eulogio López

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