La frase publicitaria que acompaña al título de la película dice: Todos tenemos una historia. Evidentemente, pero desde luego no tan tortuosa como el trío protagonista de este largometraje.

 

La actriz Scarlett Johansson encarna a una joven solitaria que, con motivo de la muerte de su madre, regresa a la ciudad de Nueva Orleáns. Allí se encuentra con la sorpresa de que la casa de su infancia está ocupada por dos viejos amigos de su progenitora: Bob (John Travolta) y Lawson (Gabriel Match), estos dos hombres no están dispuestos a abandonarla, entre otras razones porque no tienen a donde ir. Ambos, presumiblemente, son dos literatos que, por cierto, aburren al respetable citando continuamente frases de sus escritores favoritos. Pero, además, entre sus virtudes se encuentra que olvidan sus penas en el alcohol. Pues bien, el encuentro entre estos tres seres tan atormentados provocará un cambio radical en sus vidas ¿Qué no se lo creen? Sinceramente, yo tampoco.

 

Lo único destacable de este increíble y previsible melodrama sureño es la buena actuación de Scarlett Johansson que estuvo nominada por su trabajo a los Globos de Oro.

 

Para: Aquellos que se traguen cualquier melodrama sureño