Por su puesto que Vladimir Putin (en la imagen) no puede imponer con sus tanques la conversión de Ucrania en un protectorado ruso. Tampoco puede invadir Crimea, aunque sea para evitar que los rusófilos de Ucrania sean aplastados por los peligrosos líderes de la revuelta en Kiev.

Primero, porque se pueden perder muchas vidas en esa guerra. Segundo, porque ya ha producido, no que las bolsas se derrumben, que tampoco es tan importante, se lo aseguro, sino que el precio del petróleo se dispare para Occidente, algo que pagaríamos muy caro los ciudadanos de Occidente y en beneficio de las petroleras y de los gobiernos de los países productores.

Pero esto no es una lucha entre buenos y malos. La degradación europea le lleva a levantar la voz contra Moscú pero sin ofrecer nada, o casi nada, a los ucranianos, salvo una promesa de futura unidad pero no ayuda en esos momentos.

Y con la actitud chulesca de Barack Obama y de su inefable secretario de Estado, John Kerry, a lo mejor un acuerdo con Moscú resulta complejo.   

Eulogio López

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