Miguel Sebastián, orillado, encabeza el motín contra un presidente que no escucha a sus ministros. Gómez Navarro, el guardián empresarial, cree que el Gobierno se ha quedado sin ideas. Carme Chacón se vuelve al PSC... y se reencuentra con Corbacho. Rubalcaba se vuelve... al felipismo. Hasta Pepiño cree que es necesario un golpe de timón. PRISA está dispuesta a ahondar en la imagen de incapaz del presidente del Gobierno

Aunque oficialmente la vicepresidenta Salgado asegura que no puede cundir el pesimismo, lo cierto es que las cifras son tercas y no admiten otra conclusión que ésta: España no tiene culpa de la crisis pero el Gobierno español es el más lento en salir de la crisis -de hecho, no sale, mientras toda Europa se despabila lentamente. Traducido a la realidad política: este Gobierno tiene aspecto de agotado y no se le ocurre nada para salir de la crisis, salvo crear nuevos subsidios.

Mientras el déficit se dispara y el margen de maniobra del Gobierno, tanto para una salida liberal a la crisis -reducir gasto- como para una salida socialista -aumentar la inversión pública- se agota.

Esa ausencia de ideas es la evidencia de que España está en el furgón de cola en PIB y en cabeza del desempleo entre los 27 países de la Unión Europea y coincide con un Rodríguez Zapatero que no habla con sus ministros. ZP gobierna rodeado de de sus fieles, un colectivo que cada día más se reduce a sus dos vicepresidentas: De la Vega y Salgado.

El más cabreado es el titular de Industria y Energía, superministro Miguel Sebastián. Simplemente, ha dejado de ser el asesor económico de ZP y no pinta nada en el Ejecutivo. Ya no se recata en criticar a su ex-amigo cuando es menester.

La titular de Defensa, Carme Chacón, se ha cansado de esperar su oportunidad de aspirar a la Vicepresidencia y regresa al PSC, donde ya la espera Celestino Corbacho, el ministro de Trabajo que confiesa no tener armas para combatir el paro.

Hasta Pepiño Blanco, responsable de Fomento, bien recibido por la comunidad empresarial, se atusa los cabellos porque sus planes de salida de la crisis por obra pública se paralizan en Economía sin recibir el impulso de Moncloa. Todo el felipismo se representa en la imagen de Felipe González, que ya ni se habla con ZP. El felipismo quiere liquidar a ZP, el problema está en que no buscó sucesor en los tiempos de bonanza y ahora carecen de relevo. Su hombre más próximo en el Ejecutivo, Alfredo Pérez Rubalcaba, está convencido de que ZP no ganará las próximas elecciones.

Importante: el enlace de ZP con los empresarios, Javier Gómenz Navarro, presidente de las Cámaras de Comercio, diría que ZP ha enloquecido y lleva a España a la ruina. Navarro ha sido durísimo con el presidente en las últimas intervenciones públicas, criticando sus medidas emblemáticas, como los 420 euros.

La ruptura con PRISA no significa que PRISA apoye al PP, pero lo cierto es que está golpeando, no al PSOE, ni mucho meno al felipismo, sino a Zapatero en persona. Y aunque El País ya no es lo que era su influencia es digna de ser tenida en cuenta. Además, el imperio Polanco se apunta a la misma crítica que tantos otros medios e instituciones de derechas: ZP no da la talla, es incapaz de sacarnos de la crisis. Precisamente lo mismo que piensan en el PP.

Eulogio López

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