Es un buque-matadero regido por una organización feminista hortera, porque hay que ser muy hortera para llamarse Mujeres sobre las olas, que no deja de recordar aquella leyenda, indeciblemente más poética, de la vaca sobre la luna.

No es de extrañar, creo que el homicidio tiene color fucsia. Y, además, no es sino una operación de propaganda: ¿así que van a coger mujeres en el Puerto de Valencia y las van a lleva a alta mar para abortar al abrigo de la ley española? Pero hombre, Lionel, si en España cualquier desaprensiva puede matar a su hijo en cualquier mes de gestación por cualquier causa, alegando que de otra forma, sufrirá depresiones. Pero hombre, Mortimer, si en España cualquier clínica está dispuesta a falsificar cualquier documento que permita abortar y cuenta con el apoyo de la Fiscalía, es decir, del Gobierno y de lo políticamente correcto, para ha perpetrarlo impunemente. Pero hombre, si en este paraíso para los criminales más cobardes salimos a más de 100.000 abortos anuales. No necesitamos buques matadero. ¿Por cierto, ¿dónde tiran los restos de la masacre, los cadáveres sanguinolentos? ¿Al mar? Espero que no cometan tamaña bestialidad. Las autoridades medioambientales no lo permitirían.   

En la misma línea, el partido Alternativa Española ha logrado convocar, para el viernes 17, a las 19,30 horas, en la madrileña calle Ferraz, frente a la sede central del PSOE contra la ley del aborto libre que prepara el Gobierno. Conviene ir por dos razones, o por una que son dos:

1. Como dice un libro -no lo he terminado pero en verdad me está absorbiendo -Ángeles en la tierra- los partidos políticos han tomado buena nota de la cada vez menos relevancia que la sociedad española concedía al tema. Se refiere al Partido Popular, cada día más descaradamente abortista, pero lo grave no es eso: lo grave es que del aborto casi ni se habla, es un tema tabú en España. O mejor: sólo hablan los salvajes que lo promueven y que los han convertido en un mercado de viceversa que espantaría al mismísimo Adolf Hitler.

2. Precisamente por eso, los aborteros se envalentonan y la Delegación del Gobierno decidió prohibir la manifestación con unos argumentos peregrinos que ya he comentado aquí. Al final, AES consiguió vencer en los tribunales. En definitiva, se trata de reducir a los defensores de la vida al silencio, y eso es lo que no se puede consentir en ningún caso.  

Además, AES ha sido el protagonista que, a pesar de la liberaliza ley española, logró llevar a los tribunales al tétrico doctor Morín. Es casi un deber acudir a la concentración. Cualquier cosa antes que convertir el aborto en un algo habitual, por tanto normal.

Eulogio López

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