Todo el Nuevo Orden Mundial (NOM) se ha volcado contra Honduras. Este es un mundo de imágenes, y al ver a los militares entrar en el Palacio Presidencial ha bastado para considerar a Roberto Micheletti un golpista y a Manuel Zelaya un luchador por la libertad, cuando lo cierto es justamente lo contrario.

Zelaya quería violentar la ley y las instrucciones del propio Parlamento. Por eso el cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, avaló el proceso, precisamente en nombre de la libertad y la democracia y para no convertir a Honduras en una tiranía chapista, o sea, en una democracia formal pero no real.

Un testimonio, recogido por Zenit, cuenta cómo ha evolucionado Honduras desde el 28 de junio y cómo se prepara para unas elecciones libres el 29 de noviembre. Es todo un país quien está rindiendo un formidable testimonio al mundo. Y ahora el NOM, con su habitual desfachatez, ya advierte que no aceptará los resultados de las elecciones, a pesar de que todas las formaciones, incluidas la de Zelaya, presentan candidatos y no tienen cortapisas.

Habrá que insistir: Honduras está dando al mundo una lección de libertad: o se ponen límites a la permanencia en el poder o estaremos adulterando la democracia. Es el reto político del siglo XXI. Eso sí, no conocemos con el Gobierno español, rendido al tirano Chávez, de visita oficial en nuestro país, uno de los episodios más vergonzosos de la diplomacia española.

Eulogio López

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