• La operadora baja el precio de la empresa hasta los 800 millones de euros y Abril Martorell se cabrea.
  • Y lo cierto es que los resultados del primer semestre certifican, cada vez más, la quiebra técnica de PRISA.
  • El resultado cae en picado. Los dos problemas de PRISA son la calidad de sus activos y una deuda imposible.
  • El fondo de maniobra se ha reducido desde -63 millones de euros a finales de 2012 hasta -1.328 millones de euros ahora mismo o, dicho de otro modo, PRISA necesita muy urgentemente refinanciar de nuevo ese importe último para seguir funcionando.
  • Los bancos esperan para refinanciar pero comienza haber deserciones.

No cabe duda de que el transcurso del tiempo no opera a favor del Grupo PRISA. Tal vez por eso, nos hemos tomado unos días para analizar sus resultados, en lugar de hacerlo de manera casi inmediata, como lo solemos hacer con otros grupos empresariales.

El resultado ha caído fuertemente en el primer semestre de 2013 (-181%), especialmente en el segundo trimestre del ejercicio como consecuencia del reconocimiento del deterioro de los fondos de comercio de las participadas (207 millones de euros). Ya dijimos en comentarios anteriores que este grupo tenía dos problemas claros: la calidad de sus activos (el 42% son fondos de comercio) y su endeudamiento, excesivo y a muy corto plazo.

Es difícil creer que el Grupo PRISA pueda recuperar de la Venta de sus Participadas los cuantiosos sobreprecios (fondos de comercio) pagados por las mismas, máxime en la actual situación del mercado en que todo, como consecuencia de la abundancia de liquidez que provocó la crisis, está sobrevalorado. Es muy posible que en la segunda parte del año sigamos viendo más reconocimiento de deterioros que provoquen muy fuertes pérdidas.

La liquidez es el otro gran problema. Un endeudamiento que se va renovando cada vez a más corto plazo, lo que va acercando cada vez más el momento de su vencimiento. El fondo de maniobra se ha reducido desde -63 millones de euros a finales de 2012 hasta -1.328 millones de euros ahora mismo o, dicho de otro modo, PRISA necesita muy urgentemente refinanciar de nuevo ese importe último para seguir funcionando. Y el negocio no da garantías para pensar que un simple alargamiento de plazos para pagar permitir al grupo salir a flota: cash-flow negativo (-42 millones de euros), un EBITDA que cae un 36% respecto del primer semestre de 2012 y que, aunque positivo, no permite siquiera absorber las amortizaciones, como muestra un EBIT negativo (-192 millones de euros).

Todos los negocios (audiovisual, prensa, radio) dan resultados muy magros, salvo educación, al que terminarán afectando, sin duda, los recortes de gasto público, tan criticados desde su línea editorial, pues ¿qué importa el Estado para si se trata de salvar a PRISA

Y todo esto nos lleva a la necesidad de vender sus dos activos más vendibles: Sogecable y Santillana. Esta última no la quiere vender Fernando Abril Martorell (en la imagen) pues es la única que aporta un beneficio limpio.

En definitiva, si PRISA no vende el 56% de Sogecable a Telefónica ni todo el favor de los bancos acreedores -a la espera de refinanciación- ni el necesario acuerdo con Mediapro por los derechos del fútbol, ni nada de nada, podrían evitar el colapso de un grupo técnicamente quebrado pero que aguanta gracias a los buenos oficios de políticos y banqueros, que lo sostienen en pie de forma artificial.

Y ahí viene lo bueno: Telefónica se hace de rogar. Por de pronto le han comunicado a Juan Luis Cebrián y a su segundo, el mencionado Abril Martorell, que paralizan las negaciones hasta septiembre; negociaciones que ya en junio toparon con un Ángel Vila (por parte de Telefónica) que comunicaba a Abril que el valor empresa de Sogecable no era de 1.200 millones de euros sino de 800. Ahí se estancó el diálogo: ahora es peor: ahora se paraliza por un mes, lapso demasiado largo para la editora de Cebrián. No, no se trata del habitual descanso veraniego, no. Se trata de una sustancial diferencia en el elemento clave: la valoracón de la plataforma de TV de pago entre comprador y vendedor. Una diferencia que implica algo tan sencillo como esto: Telefónica valora ahora Digital en menos de la mitad del precio que pagó por el 22% que ya obra en su poder. 

Y en el entretanto, los bancos esperan para refinanciar sólo que ya empiezan a surgir diferencias: a ningún cliente tratan tan bien la banca española, en plena crisis, como a PRISA.

Rodrigo de Silos

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Miriam Prat

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