Sr. Director:
El primer presidente de la Generalitat tras su restauración, Josep Tarradellas, siempre tuvo una fría relación con Jordi Pujol.

Tarradellas era un político humilde y moderado, se sentía catalán y español y se caracterizó siempre por su voluntad de no dividir a los catalanes y, mucho menos, enfrentarnos al resto de españoles.

Por el contario, Pujol mostró desde un principio un carácter más autoritario y vanidoso, consideraba que Cataluña era su finca particular y su acción política se basó en la confrontación permanente con el resto de España.

A Tarradellas nunca le gustó ni el carácter ni las políticas de Pujol y ya en los años ochenta vaticinó de él que "dejaría un lastre muy grande". Dicen que el tiempo acaba dando y quitando razones. Y es justo reconocer que a Tarradellas se la está dando.

Andrés Moreno