"Un grupo que se denomina en suajili «Uamsho» («despertar»), alimenta la violencia", explica a AINBernadin Francis Mfumbusa es el Obispo de la diócesis de Kondoa, en el corazón de Tanzania. La diócesis fue creada hace casi tres años y es una de las 34 diócesis que atienden a 9 millones de católicos, que suponen el 20% de la población de Tanzania.

Otro 10% corresponde a protestantes de varias denominaciones. Los animistas son el 35 % de la población y los musulmanes, otro 35 % (la mayoría suníes). Desde hace generaciones, las diferentes religiones conviven pacíficamente; sin embargo, en los últimos años se han producido síntomas preocupantes de que está surgiendo un Islam extremista.

El obispo Mfumbusa ha sido entrevistado recientemente por Joop Koopmanna de la oficina de Ayuda a la Iglesia Necesitada en Estados Unidos: "Actualmente, el mayor peligro es la infiltración de yihadistas extranjeros y el regreso de radicales tanzanos, que han sido entrenados en campos fuera del país".

Y añadía: "Tanzania tiene uno de los mayores porcentajes de población musulmana, aproximadamente el 35 %. Un grupo que se denomina en suajili «Uamsho» («despertar»), alimenta la violencia, especialmente en Zanzíbar. Han lanzado panfletos con mensajes que se dirigen concretamente contra los cristianos e instituciones cristianas. En el continente ha sido prohibida al menos una emisora de radio porque incitaba a la violencia de origen religioso. Los fondos para estas actividades parecen proceder del extranjero y se lanzan a las calles casetes de audio y vídeo que animan a los musulmanes a luchar contra kafires (no musulmanes)".

En opinión del obispo, "la amenaza que puede suponer un Islam extremista en Zanzíbar debe verse en un contexto específico. En primer lugar, el problema de las tensiones entre cristianos y musulmanes en Zanzíbar no es nuevo. Algunos musulmanes reivindican el archipiélago para ellos y afirman que el Islam es la religión propia de Zanzíbar.

En segundo lugar, la radicalización de una determinada parte de la población de Zanzíbar es parte de una tendencia mundial, que no debería verse de modo aislado. Y en tercer lugar, en la base de las tensiones religiosas hay una dimensión política, pues algunas personas y algunos grupos se presentan como defensores de los valores de Zanzíbar; es decir, de los valores y principios del Islam. Sin embargo, la gran mayoría de la población de Zanzíbar prefiere vivir en paz, pues el extremismo es un peligro para toda la sociedad, y no solo para los cristianos".  

José Ángel Gutiérrez
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