No he leído el libro -sólo la recensión- editado por el Obispado de Granada, que lleva por título Cásate y sé sumisa.

Pero no se preocupen, los que han levantado la voz, a gritos, entre otros el PP andaluz o Izquierda Unida, así como la mayoría de los medios progres, de izquierda y de derecha, no se han leído ni la recensión. Además, yo pienso hacerlo. Esta obrita no me la pierdo.

La autora, la periodista italiana de la RAI -nuestra RTVE-, Consanza Miriano, se lo debe estar pasando de miedo. La polémica que ha levantado y los insultos que ha cosechado, ya antes de sembrar, han servido para que su trabajo consiga saltar la primera barrera de todo libro editado en el siglo XXI: no pasar inadvertido.

El titulo plantea una doble proposición: en primer lugar, casarse, buen consejo que no es moco de pavo en la actualidad, donde lo habitual es la convivencia sin compromiso y sin entrega al otro, esto es, la connivencia.

La segunda proposición, la del morbo, es la de que la mujer sea sumisa, al hombre, claro, en el matrimonio. Lo cual me parece otro consejo excelente, que nos conduce al fondo de la cuestión: el matrimonio cristiano no es otra cosa que la sumisión recíproca.

¿Acaso podía ser de otra manera Si yo me entrego a mi mujer, ¿acaso no me estoy sometiendo a ella Y me someto mucho menos y con mucho más fruto que los sometimientos obligatorios al trabajo, la sociedad, los vecinos o los impuestos, o cualquier otro sometimiento coercitivo. Es decir, en el matrimonio me someto porque me da la gana, con entera libertad, no como me someto al Estado o a la empresa que me paga el salario.

He leído en un digital que "este es el modelo de matrimonio que propone la Iglesia". Y tiene toda la razón. Ese es exactamente el modelo cristiano, y resulta formidable. Conste que lo de 'sumisión recíproca' no es mío, es de Juan Pablo II, el mismo que aseguraba -la otra nota del matrimonio cristiano- que "amar es lo contrario de utilizar". Este libro no me lo pierdo. Tiene que ser genial.

En este punto, reproduzco un párrafo del libro de revelaciones privadas: "La verdadera devoción al Sagrado corazón", que ya he citado en otras ocasiones: "Nunca como ahora la mujer se ha visto inmersa en más esclavitud. Y ha creído que se encuentra en libertad. Es la esclavitud del sexo, la esclavitud de las modas, la esclavitud de la belleza y de la juventud, la esclavitud del estatus social, la esclavitud el trabajo y la esclavitud de servir al marido, un marido erigido a sí mismo como rey y señor".

Y Marga, la autora de la obra, añade de su propia cosecha lo siguiente: "Es la imagen de la mujer actual, ocupando puestos de hombre bajo capa de liberación, y siendo explotada como nunca en la historia, por ellos, mientras cree que es ella quien domina la situación". O, como asegura un viejo colega periodista de izquierdas, "¿A éstas quién les ha engañado".

Por lo demás, no me dirijo a vosotros, jóvenes, sino a los viejos lobos del matrimonio. Aquellos veteranos que sabemos que, a la postre, en todo hogar, quien marca las pautas, educar a los niños, decide el modo de vida de todos los miembros es ella: la sumisa. Afortunadamente, supongo. Sólo que los hace 'sumisamente', sin levantar la voz (y si levanta la voz es que está traicionando el compromiso y entonces la familia dura lo que dura: un suspiro).

Ya saben el viejo adagio castellano sobre el matrimonio: "Por las malas el hombre siempre pierde, por las buenas la mujer hace más". Ya saben, la sumisa.  

Eulogio López

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