Fui a una tienda de fotos en Madrid, atendida por una familia hispanoamericana. Comercio de barrio, gran afabilidad porque como uno es un humanista, no sabe traducir las instantáneas del teléfono móvil con cámara al papel. Me enseña cómo hay que hacerlo y, al final, confieso que todavía no me siento preparado y que le pediré a alguno de mis hijos que me enseñe. Entonces el hispano me explica:

-Sus hijos se lo harán pero no le enseñarán a hacerlo.

El comerciante me acaba de proporcionar la clave de todo el sector telemático. Ya saben, el conocimiento por intuición, pero también la clave de la nueva generación. Vamos, que saben hacer cosas pero son incapaces de explicarlas. Lo que nos lleva a la formidable paradoja de que la sociedad de la información, con sobreabundancia de datos, se distancia cada vez más de su hermana gemela, la sociedad de la comunicación o capacidad para transmitir esos datos.

"Sus hijos se lo harán pero no le enseñarán a hacerlo". Conocimiento por intuición aseguran los fabricantes de móviles, pero el conocimiento por intuición no existe. Saber significa conocer el origen de las cosas, no su funcionamiento.
Y cuando el origen de la cosa se sabe enseñar a un tercero. Cuando sólo se conoce su funcionamiento, se sabe hacer cosas pero no trasmitirlas, que es la base del conocimiento y del progreso, incluido, claro está, el progreso científico.

Eulogio López

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