• El arzobispo sirio-ortodoxo Alnemeh: "Hemos gritado pidiendo ayuda al mundo entero, pero nadie nos ha escuchado".
  • Cáritas en la República Democrática del Congo constata un aumento de las vulneraciones de los derechos humanos.
  • Panamá: un sacerdote asesinado a plena luz del día frente a la casa del Obispo.
En Siria, han sido encontrados en dos fosas comunes los cuerpos de treinta civiles cristianos, entre ellos mujeres y niños, asesinados por las milicias yihadistas en la ciudad de Sadad. En conjunto, los civiles cristianos asesinados en la ciudad a medio camino entre Homs y Damasco son 45, informa la Agencia Fides el Patriarcado sirio ortodoxo de Damasco.

Según el relato de los testigos oculares, muchos de los civiles fueron asesinados por milicianos de las bandas 'Al-Nusra Front' y 'Daash' mientras trataban de escapar o de salvarse, el día de la invasión repentina. La ciudad está completamente destruida y saqueada.

Algunos de los militantes que invadieron la ciudad se habían refugiado en la Iglesia siro ortodoxa de San Teodoro, que ha sido profanada. Sadad es un antiguo pueblo sirio que data del año 2000 a.C., situado en la región de Qalamoon, al norte de Damasco, con sus iglesias, templos, iconos históricos y sitios arqueológicos.

De hecho, en declaraciones a Fides, el Arzobispo Selwanos Boutros Alnemeh, Metropolita sirio ortodoxo de Homs y Hama, señaló: "Lo que ha ocurrido en Sadad es la masacre de cristianos más grave y más grande que ha tenido lugar en Siria desde hace dos años y medio". 

El arzobispo continúa mostrando toda su amargura: "En la ciudad que carece por completo de electricidad, agua y teléfono. En todas las casas de Sadad se ha robado y saqueado. Las iglesias están dañadas y profanadas, privadas de libros antiguos y muebles preciosos, manchadas con escritos en contra del cristianismo.

Las escuelas, edificios gubernamentales, edificios municipales han sido destruidos, junto con la oficina de correos, el hospital y la clínica. A los niños de Sadad se les ha robado el futuro. Muchos hogares no podrán ser reconstruidos".

El Arzobispo Selwanos Boutros Alnemeh concluye diciendo: "Hemos gritado pidiendo ayuda al mundo entero, pero nadie nos ha escuchado. ¿Dónde está la conciencia cristiana ¿Dónde está la conciencia humana ¿Dónde están mis hermanos Pienso en todos los que están sufriendo hoy el luto y el dolor: Tengo un nudo en la garganta y me duele el corazón por lo que ha pasado en mi Archidiócesis. ¿Cuál será nuestro futuro Pedimos a todos que oren por nosotros".

No lejos de allí, en África, la red Cáritas en la República Democrática del Congo ha constatado en las últimas semanas un aumento y recrudecimiento de las vulneraciones de los derechos humanos en la región oriental del Kivu -torturas, violaciones, asesinatos, trabajos forzados y extorsiones generalizadas a la población-, por parte no sólo de los grupos rebeldes, sino también de las propias organizaciones gubernamentales que debieran garantizar su protección. Cáritas Española mantiene una activa presencia en la región, donde apoya los programas de acompañamiento de las Cáritas locales a las comunidades más vulnerables.

Nos vamos a América. La comunidad católica de Colón (Panamá) está consternada por la muerte del sacerdote Aníbal Gómez (67 años), de origen español, cuyo cuerpo fue encontrado alrededor de las 13 a.m. (hora local) del 30 de octubre, en la entrada del Obispo Emérito de la Diócesis de Colón-Kuna Yala, Mons. Carlos María Ariz Bolea, CMF, quien no estaba en casa.

Según fuentes locales de Fides, se supone que el motivo del asesinato ha sido el robo, ya que el sacerdote tenía cardenales, había sido atado y murió debido a una gran herida de arma blanca.

El Arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, OSA, expresó su gran pesar por la muerte del sacerdote y la preocupación por los actos de violencia: "Ocurrió a plena luz del día, creo que nos tiene que hacer reflexionar a todos y entre todos tenemos que colaborar para que cese esta violencia y estos asesinatos que están ocurriendo".

Urgen oraciones por los cristianos perseguidos por su fe en Cristo.

José Ángel Gutiérrez
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