• La compañía no logra transformarse en una empresa dirigida al sector privado.
  • Y como el sector público no contrata, no hay manera.
  • El problema de fondo: que Siemens utiliza España como mercado, no como país productor.
  • Conclusión: nuevas amenazas de reducción de plantilla a los casi 3.000 empleados del grupo en España.

Hace un año, en octubre de 2012, la multinacional alemana anunció un plan de viabilidad para el bienio 2012-2014. Entre otras medidas, el consejero delegado entonces, Peter Löescher, señaló que durante ese tiempo abandonarían el grupo unos 8.000 trabajadores en todo el mundo.

Pero las circunstancias no sólo no han mejorado, sino que han ido a peor. Por eso, sólo dos meses después de la llegada del nuevo consejero delegado, Joe Kaeser -antiguo director financiero del grupo- la compañía ha ampliado esa lista casi al doble. Serán 15.000 las bajas hasta el otoño de 2014, de las que 5.000 serán en Alemania y 10.000 en el resto del mundo.

En España, la situación de la empresa no es mejor. De hecho, la consejera delegada, Rosa García (en la imagen), cuenta los años al frente de la compañía por EREs. Dos años, dos eres. García llegó en septiembre de 2011 -poco antes del cambio de Gobierno-, en julio de 2012 anunció un ERE que afectaba a casi 200 trabajadores y este año 2013 la empresa ha anunciado otro expediente que afectará a unos 140 empleados, aunque la compañía asegura que finalmente afectará a unos 100.

En pocas palabras: García no ha logrado convertir Siemens España en una empresa dirigida al sector privado, tal y como afirmó tras ser nombrada Ceo. Desde siempre, la multinacional alemana en nuestro país ha vivido -y muy bien, por cierto- de los grandes contratos con las administraciones públicas o con las grandes corporaciones. Estalló la crisis y la cosa pública recortó sus presupuestos drásticamente.

En cualquier caso, el problema de fondo de Siemens es que utiliza España como mercado, no como país productor. Un ejemplo a la inversa: el sector del automóvil. Aunque las marcas son extranjeras, mantienen sus fábricas -algunas incluso sus centros de investigación y desarrollo- en nuestro país. Siemens, en cambio, tiene su I D en Alemania, donde además produce todo o casi todo.

Pablo Ferrer

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