Sr. Director:
Lo que sucedió en Tierra Santa, en mayo de 2009, es algo tan importante que quedó reflejado en los casi 800 periodistas, de todas las partes del mundo, que se acreditaron en la ciudad de Jerusalén.

Los cristianos de aquella zona, los que no se han marchado a otros países, son personas con sufrimientos y necesidades a las que Benedicto XVI ha querido apoyar y fortalecer con su presencia y su palabra. Los contactos con líderes judíos y musulmanes fueron destacados por la prensa internacional y todo lo que el Papa dijo, con delicadeza y valentía, no lo ha dicho nadie anteriormente en aquel lugar. La defensa de la paz y la petición reiterada de que se dialogue han quedado bien patentes.

Los tres días previos en Jordania pueden calificarse como modélicos por parte del rey Abdalá II. Fue un gesto significativo que Benedicto XVI  pudiese bendecir la primera piedra de la primera Universidad Católica del país, la Madaba, con facultades civiles para cristianos y musulmanes.

La Misa del domingo, en la que participaron más de treinta mil católicos, pudo celebrarse porque fue declarado día festivo por la administración pública para los cristianos, y buena parte del sector privado se sumó a esa iniciativa.

Cuando se piensa en el circo que se ha querido montar en el Congreso, en España, a propósito de unas palabras del Papa en África, se llega a la conclusión de que es algo que no merece ser comentado. Sí conviene saber que en Uganda, donde se han aplicado de manera mayoritaria las recomendaciones (hay que conocerlas para no decir tonterías) que el Papa repitió en Camerún, se ha frenado la expansión del sida. He aquí dos ejemplos africanos: Sudáfrica, con un 6% de católicos, tiene un 22% de la población con sida. Uganda, con un  43% de católicos, sólo tiene un 4% de la población con sida. En los últimos veinte años, Uganda ha sido el único país que ha reducido el sida hasta en un 75%, hecho reconocido por las Naciones Unidas. ¿Qué es necesario? Abordar la epidemia del sida desde la educación, mediante un cambio de valores. Palabras de Benedicto XVl son, por ejemplo, éstas: Si no se ayuda a los africanos no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema.

En 1981, Juan Pablo II designó al cardenal Joseph Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y en ella permaneció fielmente durante 24 años. En un par de ocasiones solicitó ser relevado de su cargo para volver a Alemania pero Juan Pablo II le pidió que continuase y él obedeció, fue siempre un hombre fiel. El 19 de abril de 2005 fue elegido Papa en un Cónclave de los más breves que se conocen en los 2000 años de historia de la Iglesia. Los cardenales señalaron a una persona de gran potencia intelectual, autor de un centenar de libros, de gran sabiduría, pero, sobretodo, a un cristiano fiel, humilde y lleno de Dios.

En 1996 fue entrevistado por el periodista Peter Seewald dando como fruto un libro extraordinario: La sal de la tierra. Entresaco algunas cosas dichas por el entonces cardenal Ratzinger: Tener trato con Dios es para mí una necesidad. Tan necesario como respirar todos los días, como ver la luz o comer a diario o tener amistades...

En el trato con Dios no hay hastío posible. Al preguntarle si él se confesaba, si tenía confesor particular, dijo: Sí, eso me parece necesario para todo el mundo. Otra afirmación suya: La fe es una fuente de alegría. Cuando Dios falta, el mundo queda en tinieblas, todo parece aburrido y no satisface nadaCuanto más se vacía el mundo de Dios, más necesidad hay de consumismo y más se vacía el mundo de alegría...

Un afán de Benedicto XVI es favorecer en las personas un crecimiento de la relación viva con Jesucristo. En su libro Jesús de Nazaret queda plasmado su amor y su trato con Él: El amor es el fuego que purifica y une razón, voluntad y sentimiento, que unifica al hombre en sí mismo gracias a la acción unificadora de DiosLa purificación del corazón se produce al seguir a Cristo, al ser uno con ÉlY surge algo nuevo: el ascenso a Dios se produce precisamente en el descenso del servicio humilde Y considerando que, en este mundo, reina tantas veces la mentira y la manipulación, dice lo siguiente: Jesús promete alegría, júbilo, una gran recompensa a los que por causa suya sean insultados, perseguidos o calumniados de cualquier modo.

En septiembre de 2008, en su visita a Francia, dijo mucho a mucha gente variada en edad, cultura, situación, etc. Destaco lo que dijo el día 12: Toda sociedad humana tiene necesidad de esperanza y esta necesidad es todavía más fuerte en el mundo de hoy que ofrece pocas aspiraciones espirituales y pocas certezas materiales. Los jóvenes son mi mayor preocupación. Algunos de ellos tienen dificultad en encontrar una orientación que les convenga o sufren una pérdida de referencia en su vida familiar.

Y, también, en Francia, dijo: La situación social de Occidente, por desgracia marcada por un avance solapado de la distancia entre ricos y pobres, también me preocupa. Estoy seguro de que es posible encontrar soluciones justas que, sobrepasando la inmediata ayuda necesaria, vayan al corazón de los problemas, para proteger a los débiles y fomentar su dignidad.

Y se sabe que otra preocupación del Papa es el desequilibrio actual entre el crecimiento rápido del poder científico-técnico y el decrecimiento de la capacidad humana y moral del ser humano. Él intenta transmitir la certeza de que Dios ama a cada ser humano, uno a uno, que cada vida es irrepetible y, por ello, debe ser respetada desde su comienzo hasta su final y, nunca, instrumentalizada.

En la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Benedicto XVI impulsa a buscar la verdad, el bien y la belleza. Y a promover una cultura de respeto, diálogo y amistad.

Carlota Sedeño Martínez

sedemar60@gmail.com