Colombia vota continuidad en la política de seguridad democrática

 

Era la prensa -nacional e internacional- la que pensaba que había alguna oportunidad para que el candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, pudiera hacerse con la presidencia de Colombia. Pero no era más que ilusión. La ciudadanía quería continuidad. Y si la Corte Constitucional lo hubiera permitido, hubiera votado mayoritariamente de nuevo por Uribe. ¿Por qué? Uribe -o su delfín Santos- garantizan la continuidad de la política de seguridad democrática. Una política que permitió a los colombianos salir de sus ciudades y moverse por el país con tranquilidad, que devolvió el orgullo nacional, permitió el crecimiento económico y la inversión. Un dato: antes los jóvenes colombianos emigraban a la mínima posibilidad. Su país no ofrecía seguridad ni oportunidades profesionales. Hoy, casi todos se quedan.
Por eso cualquier cosa que garantice la continuidad arrasa. Y así ha ocurrido: Santos recibe el 69% de los sufragios frente al 27,57% de Mockus. Y para que quede clara la continuidad, Santos agradece a Uribe su victoria. Unas declaraciones que rozan la ilegalidad porque la Constitución colombiana obliga al presidente saliente a mantener la neutralidad. Uribe no ha hecho campaña por Santos, pero sí ha enviado recados sibilinos. Por ejemplo: hay que seguir con la misma gallina. Santos ahora levanta el velo y coloca a Uribe en un problema.
Porque Santos seguirá con su misma política de seguridad democrática. A las FARC se les agotó el tiempo, dice. Vale. Ahora el reto es buscar una ubicuación para Uribe, un político joven con ganas de seguir colaborando en la construcción de su Colombia. Segundo reto: tras la seguridad democrática desplegar ayuda social. Estos son los retos. Pero de momento, Colombia ha hablado alto y claro: quieren más uribismo. Aunque sea con quien fuera su ministro de Defensa entre el 2006 y el 2009.
Andrés Velázquez
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