Empecemos por el final: en Hispanidad seguimos apostando por que habrá acuerdo social antes de las vacaciones de agosto y que todo lo que está ocurriendo no es más un paripé, tras lo cual se firmará un acuerdo de mínimos que no beneficiará a los españoles ni paliará la crisis pero con la que quedarán contentos tres instituciones:

1. El Gobierno, que tendrá la foto del pacto social

2. Los sindicatos, que seguirán en el podio mucho tiempo como guardianes de los subsidios públicos.

3. Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, quien necesita de la ayuda gubernamental para sus negocios, más buen ruinosos y para su peripecia judicial que aún no ha terminado, en Aerolíneas Argentinas. Digamos que el presidente de la patronal española es vulnerable.

Sí, sé que el presidente del Gobierno española ha anunciado en Mallorca un nuevo decreto ante el fracaso del diálogo social, pero como todo en política, esto es definitivo... hasta mañana por la mañana.

En cualquier caso, lo que importa no es si hay acuerdo o no, sino el contenido del acuerdo o del desacuerdo.

Sí, es cierto que las cuotas sociales deben bajar, como dice la patronal, y éste es el momento idóneo, dado que podría subirse el IVA (no, Bruselas no puede impedir una subida unilateral del IVA aunque no le gustaría). A los empresarios, lo que hay que pedirles es que paguen salarios dignos.

También podemos hablar de despido: los empresarios no son seres malignos que despiden por hacer daño, contratan cuando necesitan trabajadores y despiden cuando dejan de necesitarlos o simplemente no pueden pagarles. Lo más ético es el despido libre, aunque indemnizado, dado que un trabajar en el paro puede tardar tiempo en encontrar trabajo.

El Gobierno puede hacer dos cosas: o endeudarse para crear puestos de trabajo (y evitar la quiebra de pequeñas empresa por mor de los impagos de las instituciones públicas o puede hacer lo contrario: reducir carga fiscal impuestos, tasas y sanciones- para que aumente el consumo. La desidia del Gobierno ZP, nos ha convertido en el país de Europa más afectado por la crisis, campeón en paro y el tercero donde más crece entre los 27 miembros de la UE.

Pero son los sindicatos los que deben repensar más su posición. En pocas palabras, continúan prefiriendo los subsidios públicos al empleo. Y los parados, al menos los parados honrados, no quieren cobrar una subvención, lo que quieren es trabajar.

La justicia social en Occidente no así en el Tercer Mundo, por supuesto- en el momento actual no consiste en ampliar la prestación de paro ni en fabricar subvenciones. Con la subvenciones nunca se sale de pobre. En lo que consiste es en hacer higas de las eternas llamadas a la moderación salarial que realizan los empresarios -¡Qué otra cosa van a pedir!- Y exigir salarios dignos, sobre todo en la franja baja de remuneraciones. La mejor medida del Gobierno Zapatero en materia económica fue elevar el salario mínimo por encima del IPC, es decir, por encima de la racanería del Partido Popular.

No se tata de pedir subsidios, ni de aumentar los impuestos con los que se pagan esos subsidios. Se trata de crear trabajo, pagar salarios dignos y reducir los impuestos, sobre todo los que gravan el empleo.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com