Sólo puedo felicitar a Cristina López Schlichting por su iniciativa de mujeres contra el aborto.

Alguien le ha añadido lo de Mujeres feministas contra el aborto, lo que le proporciona un aire seguramente más progresista. Repito: hay felicitar a las promotoras por la iniciativa, porque en el aborto interviene la madre y el hijo -principalmente- por lo que ya es hora de que mujeres conocidas den la cara.

Lo de feministas no me gusta: me recuerda demasiado que una de las firmantes, por otra parte, una gran periodista política, como es Isabel San Sebastián, gusta de calificar el aborto como crimen machista. Pues no, Isabel, el aborto es un crimen feminista, pues ha sido el feminismo quien lo ha alentado y quien ha distribuido las más inconmensurables sandeces al respecto.

Siempre me ha parecido un poco tonta esa obsesión por pretender arrebatar un concepto a quien lo ha acuñado y patentado. El feminismo y la ideología de género han conseguido la medalla de oro a la majadería del siglo XX y así, en el XXI, nos encontramos con que, en lugar de la lucha de clases, nos encontramos con la lucha de sexos, que es más global.

Quizás sean las mismas feministas las que llevan al documento de Mujeres contra el aborto a anunciar, de entrada, que el aborto es intrínsicamente malo -definición templada, a fe mía- que no se debe castigar.

¿Y por qué no se debe castigar si es intrínsicamente malo? A lo mejor si el Manifiesto de la plataforma hubiera hablado de lo que es el aborto, o sea, un homicidio, entonces no se podría haber concluido que no se puede castigar. La sociedad castiga al homicida porque ha aprendido que en las mismas fieras vengará Dios la muerte del hombre y porque, en laico, si no encarcela al asesino es probable que vuelva a asesinar.

Sí estoy de acuerdo en que la mujer embarazada necesita ayuda. Toda mujer embarazada, no sólo la abandonada por el novio machista, sino todas. Un día, que espero no muy lejano, la humanidad caerá en la cuenta de la barbaridad del aborto, que lleva 50 años perpetrando. Entonces se mesará los cabellos y echará marcha atrás. Espero que, un poco antes, se ha dado cuenta de que, para acabar con el aborto hay que ofrecer a la mujer una contrapartida. En mi opinión, la contrapartida más justa es el salario maternal. Ya he dicho muchas veces que abonar un salario a una mujer por tener un hijo no es un acto de filantropía sino de justicia. Sin hijos la sociedad desaparece -como está desapareciendo la sociedad occidental- y esos hijos son los futuros contribuyentes que mantienen en pie el sistema el tinglado social. Además, es una forma de equilibrar los derechos.

Que yo sepa hoy, sólo el Gobierno valenciano -esa tierra de glorias y de horrores- es el único que ofrece una ayuda (600 euros) a las madres desde el momento de su concepción. El único problema es que es una ayuda social, de la que se benefician mujeres con muchas posibilidades. Yo creo que deben beneficiarse todas las españolas. Esa sí que sería la verdadera cuarta pata del Estado del Bienestar.

En cualquier caso, mi enhorabuena para la Plataforma. No deje de apoyar con su firma la iniciativa de Cristina.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com