• El patrimonio inmobiliario español se convierte en instrumento bursátil.
  • De momento, ninguna inmobiliaria o banco ha optado por bajar los precios.
  • Y en esto tienen más margen las constructoras, que no están obligadas a provisionar.

Según consta en la nota remitida a la CNMV, la decisión de poner en venta la división de promoción inmobiliaria del grupo que preside Manuel Manrique (en la imagen), es decir, Vallehermoso, responde al interés mostrado por terceros para comprar dicha división, aunque todavía no hay nada concreto.

En cualquier caso, será un fondo -o varios- los que compren la inmobiliaria. En definitiva, es lo que está sucediendo con todo el patrimonio inmobiliario español: tras el supuesto estallido de la burbuja inmobiliaria, se ha convertido en un instrumento bursátil de la mano de esos fondos.

Y en cierta manera es lógico. Un fondo de capital riesgo no compra una inmobiliaria para ponerse a vender los pisos, sino para titulizarlos y sacarles la mayor rentabilidad posible. Y sí, ese fue el germen de la crisis de las subprime. Pero ya saben, el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra.

Además, la entrada de los fondos en el sector inmobiliario español responde a otra realidad que debería dar qué pensar: ninguna inmobiliaria o ningún banco ha optado por bajar los precios hasta lograr vender las viviendas.

Es cierto que la mayoría de las empresas del sector construyeron apalancados y eso les retrae para vender a un precio más bajo. Pero también es cierto que a la hora de bajar precios tienen más margen las constructoras, que no tiene que provisionar, como los bancos.

Sea como fuere, el desenlace final de Vallehermoso lo veremos en poco tiempo, es decir, en unos meses.

Pablo Ferrer

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