• El nivel de deuda sigue vigente y lo que más preocupa es la caída de ingresos de Brasil.
  • Aunque los inversores recibieron bien el proceso de reconversión: los títulos comenzaron la sesión con una subida del 2%.
  • Para mantener la tesorería, la operadora ha realizado importantes emisiones de deuda durante este año.
  • Eso sí, el trimestre se cierra con dos buenas noticias: E-Plus en Alemania y TI en Italia.

Telefónica comunica. Y comunica es en todos los sentidos, incluso en el telefónico. Desde que en 1996 la compañía dejó de tener el monopolio en España, los cambios han sido importantísimos en el aspecto tecnológico y más en el económico.

El mercado de comunicaciones actual nada tiene que ver con las ofertas que se hacían en esos años. La competencia es agobiante y Telefónica lleva una rémora estructural que parece le está costando demasiados años y millones de euros superar.

 

Y es que la reconversión no ha terminado, esto es, liderar tres grandes mercados mundiales -Alemania, Reino Unido y Brasil, además de España- y salir de mercados más pequeños como, por ejemplo, el checo. Italia es otra historia.

 

Los resultados de la compañía que preside César Alierta (en la imagen) y que ha presentado este viernes continúan no siendo lo óptimos que sus gestores pretenden y esto se nota en la comunicación tan farragosa con la que este viernes nos han 'obsequiado'. 3.145 millones de euros es la cifra de beneficio neto que han registrado durante los nueve meses de presente ejercicio, y son 310 millones de euros menos que el pasado.

Parece que las ventas de activos como el negocio de telefonía fija en el Reino Unido (73 millones de euros), la participación en Hispasat (21 millones) y otros activos más en Iberoamérica, junto a la pérdida de 97 millones de euros registrada por la venta de las acciones de China Unicom, sólo han podido amortiguar un peor resultado.

 

Menos mal que a pesar de las dificultades que la economía de la zona presenta, devaluaciones monetarias, inseguridad política para los inversores extranjeros y demás lindezas, la aportación a los resultados de Hispanoamérica continúa creciendo y se sitúa ya en un 51% del total, correspondiendo a Europa el 47%, donde el negocio nacional, que continúa bajando, contribuye sólo con el 23%. Pero incluso el principal motor de crecimiento de la compañía en Iberoamérica, Brasil, ha disminuido sus ingresos en un 9,5%.

Difícil papeleta la que se le presenta si, como parece, no se reanima el mercado americano, pues parece que el europeo, salvo sorpresas, parece bastante 'trillado' por la competencia.

 

A falta de buenos resultados, la prioridad estratégica de Telefónica se está centrando en la disminución de su deuda, donde, por lo menos en lo que llevamos de año, ha encontrado un ratio positivo ya que a pesar de tener una deuda neta de 46.101 millones de euros, cifra más que considerable, ha conseguido una espectacular reducción en 13.676 millones desde junio de 2012.

 

Pero para mantener la tesorería de la sociedad, la lista de emisiones de deuda continúa siendo importante. En lo que llevamos de año ya se han cerrado 3.250 millones de euros en bonos con vencimiento entre 6 y 10 años, 2.000 millones de dólares a 5 años y refinanciaciones de deuda por los vencimientos del 2014 de 1.400 millones de euros, aparte de otras emisiones de obligaciones subordinadas.

 

Todo ello presenta la difícil situación de Telefónica, de la que le va a costar mucho despegar. La megalítica estructura de la compañía, que aún tiene pendientes importantes retos como la adecuación de plantillas, ante la competencia feroz de un sector sobresaturado de ofertas muy ajustadas de margen, parece que sólo pueda tener salida con inversiones en nuevos negocios de futuro como la anunciada compra de la totalidad de Tuenti.

 

El lado positivo del trimestre lo han protagonizado dos operaciones: E-Plus en Alemania y Telecom Italia en el país transalpino, donde Alierta ha logrado tapar el agujero. En otras palabras, Telefónica no tendrá que ampliar capital.

 

Rodrigo de Silos

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