• Manrique fía el futuro de la constructora, al igual que ACS, al negocio internacional, que ya representa más de la mitad del balance.
  • El único problema es que se trata de un negocio que, hasta el momento, nadie ha sabido hacer rentable.
  • Al mismo tiempo, intenta achicar deuda mediante la venta de activos.
  • En cuanto a la participación de Repsol, es su gran baza para seguir obteniendo rendimientos recurrentes.
  • Si puede, no venderá la participación en la petrolera hasta que venza (dos años) la refinanciación del 10%.

A 30 de junio, la constructora Sacyr vuelve a los beneficios. Eso es una buena noticia, aunque ahora tendrá que afrontar un difícil proceso de recapitalización, por lo que la Bolsa ha vuelto a castigar a la constructora tras rendir cuentas a la CNMV.

El presidente Manuel Manrique (en la imagen) fía el futuro a la internacionalización del negocio, que ya representa más del 50%. Y eso es bueno, porque heredó muchos proyectos que necesariamente debe sacar adelante. El más complejo, el del Canal de Panamá. Es el mismo paso adelante que pretende Florentino Pérez en ACS, otra empresa huérfana de servicios y con la construcción en España absolutamente parada. ¿Dónde está el problema Pues en que nadie ha conseguido, hasta el momento, hacer rentable el negocio de construcción internacional.   

La otra línea de la ecuación son las ventas para reducir deuda. Y hay que reconocer que Manrique está consiguiendo un cierto éxito en la materia, aunque el apalancamiento continúa siendo agobiante. Su idea es aguantar los dos años largos que aún quedan para que venza la actual refinanciación. Repsol ofrece un buen dividendo.

Miriam Prat
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