• La nueva normativa de refinanciaciones le ha costado 1.474 millones de euros.
  • El margen de intereses de la entidad, en línea con el sector en España: baja un 11,8%.
  • Mientras, los gastos de explotación permanecen congelados.
  • Las amortizaciones son sospechosamente crecientes ( 13%) en un momento en el que no se realizan grandes inversiones en renovación del inmovilizado.
  • Y las cuentas presentan un peligroso ratio de liquidez: los créditos superan a los depósitos en un 15%.

Este ha sido el peor de los últimos cinco trimestres, pero claro, hay que explicar que si este último lo fue tanto es por la funesta manía de las entidades de dejar para el final el reconocimiento del deterioro de sus carteras de crédito cuando éste es muy elevado.

Es cierto que este año deberíamos esperar menos sustos a fin de año, al menos porque el Banco de España dio, el pasado 30 de abril, instrucciones para que los créditos refinanciados fueran revisados y debidamente reconocidos sus deterioros no más allá del 30 de septiembre. En este sentido, el consejero delegado del Popular, Francisco Gómez Martín (en la imagen) ha reconocido este jueves que, en términos de deterioro, las refinanciaciones le han costado 1.474 millones de euros.

Por lo demás, el Popular sigue viendo, como todo el sector, una reducción de su margen de intereses del 11,8% en los últimos doce meses. Esta caída se aminora con el crecimiento de las comisiones y otros ingresos, con lo que el margen de explotación lo hace en el 6,5%.

Con aquél menor margen hay que asumir unos gastos de explotación que permanecen congelados, como corresponde a una época de crisis, y unas amortizaciones sospechosamente crecientes ( 13%). No parece razonable que si no se están haciendo grandes inversiones en renovación del inmovilizado, nos encontremos con un aumento tan pronunciado de dichas amortizaciones, salvo que se esté jugando con ellas en función del resultado.

A partir de aquí, lo que antes era deterioro de créditos, ahora lo es de inmuebles, pero, en cualquier caso, el deterioro en el valor de los activos crece mucho ( 16,1%), respecto de la misma fecha del año anterior, que también fue muy duro por este concepto. Al final nos encontramos con un 9,5% menos de resultado.

Muchas vueltas a la liquidez, porque el Popular sigue estando sobreinvertido (los créditos superan a los depósitos en un 15%) y sufre, por tanto, las consiguientes tensiones.

Los ratios de solvencia mejoran, pero parecen insuficientes para la que se avecina el próximo 1 de enero: nuevo Reglamento de la UE para adoptar Basilea III y cuatro años para ponerse al nivel a partir de ahí. Claro que Popular aprovecha para ello las oportunidades que le da el déficit público: más deuda Pública y menos crédito, para reducir sus activos ponderados por riesgo (APR) o, lo que es lo mismo, su consumo de capital. Sus APR han caído un 7,5% en un año.

Si a fin de año no nos da sorpresas, como el año pasado, con esfuerzo, Popular va remontando.

Rodrigo de Silos

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