• La petrolera española cobró la expropiación de YPF en el momento justo.
  • Crece el beneficio un 47% pero la actividad de Upstream cae un 37%.
  • La deuda desciende en picado, lo cual es bueno pero convierte a Repsol en una empresa más vulnerable.
  • Quizás por ello, se acelera la compra de Talisman Energy y las inversiones en exploración.

Dicen los mayores del lugar que cuando en los bares se habla de economía la situación no es buena, toda vez que siempre hay mejores cuestiones sobre las que entablar una agradable tertulia con los amigos. La última conversación que tuve oportunidad de presenciar versaba sobre la principal empresa de nuestro país -España-, la cual presentaba, por fin, algún dato positivo. En el día de ayer el Banco de España señaló un crecimiento intertrimestral de la economía del 0,5%, gracias especialmente al consumo y la inversión, una décima más que durante el primer trimestre. Cuatro trimestres consecutivos de avance que completan una tasa de variación interanual del PIB en este segundo trimestre del 1,1% frente al 0,5% del trimestre precedente. En el día de hoy las cifras de paro son igualmente alentadoras.

Estos datos parecen verse reflejados en la presentación de resultados de la petrolera Repsol, que preside Antonio Brufau (en la imagen), presente en nuestras tertulias por la posibilidad de realizar prospecciones petrolíferas en las Islas Canarias. El resultado neto ha ascendido a 1.327 millones durante el primer semestre, un 47,3% más que durante el mismo periodo del año anterior. El buen comportamiento de la cuenta de resultados, en palabras de la propia entidad, refleja una adecuada gestión de la expropiación de YPF. La venta de la totalidad de los bonos recibidos de la República Argentina como medio de pago de la compensación por la expropiación de la participación de control del Grupo Repsol del 51% de YPF e YPF Gas, y de la participación del 12,38% en YPF, ha supuesto una entrada de caja de 4.600 millones de euros, aproximadamente. Vistas las recientes noticias sobre los problemas de la deuda argentina, parecen adecuadas las medidas adoptadas en su momento, debiendo valorar especialmente su efecto positivo en la liquidez de la entidad.

Por segmentos, la actividad de Upstream ha experimentado una reducción del resultado en un 36,9%, reducción compensada por el incremento en los beneficios de Downstream y de la participada Gas Natural Fenosa (GNF), lo que deriva en una reducción del resultado neto ajustado final del 0,3%, es decir, cifras similares al ejercicio anterior.

Las principales magnitudes del negocio evidencian ciertas cifras reveladoras. La venta de productos petroquímicos ha aumentado en un 11,4%, incremento compensado por una bajada tanto en la venta de hidrocarburos (-5,5%), crudo procesado (-0,7%), productos petrolíferos (-0,7%), así como de GLP (-4,2%), por lo que los datos anteriores deben ser analizados sobre una evolución dispar de los negocios.

Los datos del segundo trimestre en comparación con los correspondientes al ejercicio 2013 rebelan una disminución del 2,7% en el resultado neto ajustado, que deriva en un sorprendente aumento del resultado neto del 94,8%. El EBITDA incrementa sus cifras de 872 millones de euros a 1.025, un aumento del 17,5%. Finalmente, los resultados no recurrentes reflejan un importe positivo en el trimestre de 156 millones, que contrasta con las pérdidas de 46 del mismo periodo del ejercicio anterior.

Desde el punto de vista del balance, las inversiones de explotación aumentan en un 15,3%, incremento posiblemente revelador de mejores expectativas en la evolución de la economía mundial o de las nuevas prospecciones realizadas. Por su parte la deuda neta se sitúa en 2.392 millones, un 55,4% inferior al dato de cierre del ejercicio 2013, y una reducción interanual del 62,2%, con una elevada liquidez de 11.195 millones, importante caja para salir de compras en épocas de rebajas corporativas. Eso sí, una deuda tan baja y una desbordante de liquidez le convierte en una petrolera vulnerable a las opas de las grandes multinacionales del sector.

Dicho de otra forma, Repsol necesita más petróleo y lo quiere en el área OCDE, pues el gato escaldado en Argentina huye de países expropiadores. De ahí que Repsol intente adquirir la canadiense Talisman Energy. Podría no ser el único objetivo.

En definitiva, si bien los datos iniciales parecen indicio de buenas noticias mucho deberán cuidarse los mayores del lugar en cambiar de tema en sus tertulias. Keynes y Krugman seguirán siendo un 'must' en nuestras conversaciones. Mucho queda por hacer y muy buenas noticias deben acumularse para olvidar los fantasmas del pasado.

Rodrigo de Silos

rodrigo@hispanidad.com