• Por lo demás, está cogido por los pelos y convendría vender el bono argentino cuanto antes.
  • 2013 fue un mal año para Repsol: si descontamos extraordinarios, el margen de explotación cae un 22%.
  • El saneamiento por YPF se compensa con las plusvalías, entre otras, de la venta de GNL.
  • Pero al final, el beneficio neto de la petrolera cae un 90,5%.

Año negro como el petróleo para REPSOL, por mucho que queramos mirar sus resultados desde todos los aspectos posibles -como ya apuntaba por el mes de septiembre los conflictos en áreas de producción como Libia- la situación económica de los mercados europeos, la famosa situación regulatoria en su participación eléctrica, han castigado duramente a esta petrolera.

De los 1.410 millones de euros de resultado neto del tercer trimestre se ha pasado a los 195 al cierre de ejercicio, un 90,5% menos que en 2012. Aquí hay que aclarar que si bien 1.279 millones de euros han sido saneamientos por el contencioso de YPF en Argentina, también durante el 2013 se han registrado 1.263 millones por plusvalías de la venta de GNL y 292 de otros, por lo que fácilmente puede pasar por alto los resultados de explotación que han bajado en 943 millones de euros, un 22% menos que en 2012.

Dura la situación, pero con expectativas claras de mejora. Primero, por el posicionamiento tecnológico de la compañía que tarde o temprano ha de dar resultados positivos, después por la valiente decisión de realizar todos estos saneamientos y llevar adelante su plan de desinversión en activos no estratégicos (cómo hecho a faltar estas políticas en nuestro sector financiero, cuántos dolores de cabeza nos hubiésemos ahorrado).

Pero, sin duda, la noticia estrella de la presentación de resultados de REPSOL, ha sido la aceptación de la propuesta del Gobierno argentino por la expropiación de YPF. Si en septiembre nos hacíamos eco del rechazo de esta propuesta de indemnización por 5.000 millones de dólares, parece que el Consejo de la compañía ha pensado que más vale un mal acuerdo, que no pasarse años con la incertidumbre de una sentencia en los tribunales arbitrales.

Las cifras que han trascendido en el hecho relevante publicado ayer martes después del cierre de los mercados en España. Consiste en la entrega por parte del Gobierno argentino de títulos de deuda pública Argentina denominados en USD, un paquete fijo con un nominal de 5.000 millones de dólares con un vencimiento medio de 11,55 años y un interés medio del 8,46%.

Además se ha acordado segundo paquete igualmente en deuda pública por un valor adicional de 1.000 millones de dólares, que actuarán a modo de garantía, de tal forma que completarán la primera entrega para garantizar que los bonos entregados a REPSOL mantengan un valor de mercado de 4.670 millones de dólares con un máximo de 6.000 millones de dólares de nominal. REPSOL puede enajenar los títulos cuando lo decida y el exceso sobre 5.000 millones que obtenga, deberá devolverlo a Argentina. Yo, si fuera ellos, lo vendería cuanto antes: Argentina suele presentar suspensiones de pago de su deuda en moneda extranjera (es lo es en dólares) con mucha frecuencia y, en tal caso, se enfrentaría a otra negociación distinta de la que acaba de salir y mucho peor, porque sólo sería un "malvado acreedor Internacional", en lugar de un agraviado por una expropiación, como hasta ahora.

Considero, sin embargo, una buena noticia este acuerdo, porque cierra un periodo de incertidumbres para REPSOL. De hecho, desde la primera filtración del mismo parece que también ha sido celebrado por los inversores en bolsa, a tenor de su repunte en su cotización, y que debe servir para añadir sosiego a sus planes de recuperación. Ahora a vender los bonos, por si acaso.

Rodrigo de Silos

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