Sr. Director:
Todos los chicos, chicas y adultos hacemos cosas que no son correctas o nos equivocamos.

 

En algunas ocasiones tanto en el centro educativo como en la familia es necesario hacer una corrección a un chico por una acción que no se corresponde con las normas aceptadas por todos. Pero esta corrección, para ser positiva y educativa debe cumplir cuatro reglas:

La primera es que el educador que corrige debe reconocer también los aspectos positivos del que recibe la corrección. Si el profesor o padre sólo ven lo negativo no tendrán nada positivo en donde apoyarse para ayudar al desarrollo personal del otro.

La segunda regla consiste en que ha de corregirse con afecto y aprecio, como lo haría un amigo o un médico que cura una herida de un paciente. Ha de hacerse con delicadeza y seriedad, evitando el sarcasmo y la ironía. El afecto y el aprecio hacia el otro ha de estar dirigido a conseguir una mejora personal del otro.

La regla tercera consiste en que el educador que corrige, ya sea profesor o padre, ha de examinarse para descubrir qué arte de responsabilidad tiene en el acto negativo del otro. Cuando algo marcha mal en una institución casi nadie puede decir que está libre de culpa. Cuando el educador se siente corresponsable de una falta o error, se corrige de otra forma: puede comentar las circunstancias del hecho y el corregido no verá la corrección como una agresión externa.

La cuarta regla se refiere a la forma de llevar a cabo la corrección: Se ha de realizar cara a cara y en privado, nunca en público. Hay que evitar las comparaciones con otros chicos o chicas, diciendo: 'fíjate en tu primo, qué buenas notas saca'.

Los hechos de la corrección deben estar bien comprobados, no corregir sobre suposiciones o rumores, pues se puede caer en una clara injusticia.

Centrarse en una o dos conductas negativas y evitar las generalizaciones como siempre o nunca.

Y por último elegir el momento oportuno, en el que los dos estén serenos y tranquilos pues si uno de los dos estuviera nervioso o alterado se perdería una buena oportunidad de resolver el problema. 

Haciendo una corrección acertada se evita la crítica destructiva que siempre es más fácil que la constructiva.

Arturo Ramo García