Es lo que aconseja la UE. Los políticos hablan mucho, pero ninguno ha aplicado los consejos de Bruselas; si se atrevieran, sería una verdadera revolución. Curiosamente, Sarkozy habla de reducir las retribuciones pero no aplica la norma. La CNMV elabora una propuesta para presentar a Hacienda

Se trata de una recomendación, de fecha 30 de abril, no de una directiva, de Bruselas, pero basta para incoar una normativa sobre el asunto estrella en el sector económico  y financiero actual: el sueldo de los ejecutivos y consejeros, especialmente el de los directivos bancarios.

Merece la pena leerse el texto, que, como tal recomendación, no deja de ser un consejo, pero que desciende a concreciones tales como la de que los consejeros no ejecutivos no deben dotarse de stock options.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy amenaza con salirse del G-20 si no se discute la  reducción de salarios y bonos de los ejecutivos bancarios, pero lo cierto es que no ha trasladado en forma de normativa coactiva la precitada recomendación. Si algún Gobierno lo hace devendrá en una verdadera revolución, dado que la recomendación afecta a todos los puntos débiles del entramado de salarios de la alta dirección.

En primer lugar, una lectura no somera de la recomendación demuestra que se refiere tanto a los retribuciones de consejeros como de ejecutivos, las de éstos últimos suelen ser mucho más epatantes. En segundo lugar, habla de individualizar esos emolumentos. Hasta ahora, para ocultar sus salarios reales muchos bancos y corporaciones -verbigracia: es la única obligación que existe ahora mismo en España- publican lo que cobran el bloque de consejeros ejecutivos y el bloque de consejeros ejecutivos. Con eso, no nos enteramos de nada.

Pero hay más: el otro paso vital que da la recomendación es la de meter en el mismo saco a consejeros y a directivos. Los sueldos verdaderamente escandalosos son los de las tecnoestructuras, no de los de los representantes de la propiedad.

Lo más importante de todo: la recomendación da el salto desde la mera trasparencia a la ordenanza. En otras palabras, no sólo recomienda que sea obligatorio informar a los accionistas de lo que cobran directivos y consejeros sino que aconseja -quizás con la boca pequeña- que, como tales propietarios, sean éstos quienes decidan cuánto deben cobrar sus administradores y gestores. Ese sí es el paso revolucionario.

Pues bien, lo curioso es que quien se ha puesto manos a la obra es la española Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que elabora una propuesta que debería ser sancionada por la Vicepresidencia económica. En principio, Julio Segura, su presidente quiere llegar hasta el final, incluido el hecho de que los accionistas aprueben los salarios.

En cualquier caso, esta recomendación, y su ulterior plasmación normativa -si es que se produce- sería mucho más eficaz que cualquier código de buena conducta o cualquier pacto entre mercado y gobiernos. Recordemos que Barack Obama, con su efectismo retórico habitual, se plantó en Wall Street y no le ha servido para nada. Entre otras cosas, porque habló de aprender la lección del Lehman y Wall Street lo entendió perfectamente: si vuelven a hundir la economía mundial el señor Barack Obama volverá a darles el dinero perdido, que será dinero de los demás.

Eulogio López

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