• Advierte enérgicamente a Estados Unidos en contra de intervenir militarmente en Siria sin la autorización de Naciones Unidas, subrayando que sería una "agresión".
  • Ha recordado que los misiles S-300 del sistema de defensa aéreo ruso son "un arma muy eficiente" y ha apuntado que el Kremlin tienen un contrato para su envío a Siria.
  • El presidente ruso sugiere que si se violan las actuales normas internacionales, pensará en cómo actuar en el futuro", en particular, "en relación a la entrega de estas armas a ciertas regiones del mundo".
  • Mientras, el Patriarca Gregorios III en Siria, en declaraciones a AIN, advierte: el suministro de armas militares es "mucho más peligroso" que las armas químicas.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, parece haber cambiado de opinión respecto a la intervención militar en Siria, pues en una entrevista concedida a la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) ha dicho que no descarta apoyar dicha intervención si hay pruebas objetivas de que el Gobierno de Bashar al Assad usó armas químicas contra su propio pueblo.

Eso sí, ha dejado muy claro que "las pruebas tendrían que ser sometidas al juicio del Consejo de Seguridad y deberían ser convincentes, es decir, que no estén basadas en rumores o en información obtenida por los servicios especiales mediante algún tipo de espionaje". Putin ha subrayado que incluso en Estados Unidos "hay expertos que creen que las evidencias presentadas por el Gobierno no son convincentes y que no excluyen la posibilidad de la oposición llevara a cabo acciones premeditadas para dar a sus patrocinadores un pretexto para una intervención militar".

Además, ha calificado de "ridícula" la teoría de que las fuerzas gubernamentales han usado armas químicas al considerar que no lo necesitan porque los rebeldes están acorralados. "Desde nuestro punto de vista, resulta absolutamente absurdo que las Fuerzas Armadas regulares, que están en plena ofensiva y que en algunas zonas han acorralado a los rebeldes y están acabando con ellos, hayan empezado a usar armas químicas prohibidas cuando saben muy bien que serviría de pretexto para aplicar sanciones, incluido el uso de la fuerza", ha explicado.

A pesar de ello, ha asegurado que "si hay cualquier dato de que se han usado armas químicas y, específicamente, de que se han usado por parte de las Fuerzas Armadas regulares" no descarta apoyar una intervención militar en Siria.

No obstante, ha advertido enérgicamente a Estados Unidos en contra de intervenir militarmente en Siria sin la autorización de Naciones Unidas, subrayando que sería una "agresión" y ha recordado que Rusia puede vetar las resoluciones del Consejo de Seguridad. Preguntado sobre la respuesta de Rusia a una intervención militar de Estados Unidos, ha considerado que todavía es "demasiado pronto" para definirla. No obstante, ha revelado que "tenemos nuestras ideas sobre lo que haríamos y cómo lo haríamos".

En concreto, ha indicado que los misiles S-300 del sistema de defensa aéreo ruso son "un arma muy eficiente" y ha apuntado que el Kremlin tienen un contrato para su envío a Siria. "Hemos suministrado algunos componentes, pero la entrega no se ha completado. La hemos suspendido por ahora", ha dicho.

Putin ha adelantado que, "si Rusia ve que se dan pasos que violan las actuales normas internacionales, pensará en cómo actuar en el futuro". "En particular, en relación a la entrega de estas armas a ciertas regiones del mundo", ha zanjado.

En EEUU, mientras, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense acordaba esta noche un borrador de resolución para respaldar el uso de la fuerza en Siria que autoriza una acción militar durante 60 días y sin que implique tropas sobre el terreno. La resolución podría ser adoptada por el Comité de Relaciones Exteriores hoy para pasar posteriormente a consideración del pleno. El Legislativo exigiría al presidente, Barack Obama, un plan en un plazo de 30 días tras la aprobación definitiva de la resolución con una "solución diplomática para poner fin a la violencia en Siria".

En el entretanto, desde el lugar de los hechos, Siria, siguen llegando voces en contra de intervenciones militares de cualquier tipo. En declaraciones a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el Patriarca de la Iglesia greco-católica melquita en Siria, Gregorios III Laham de Antioquía, ha declarado que el apoyo militar armado —incluyendo los servicios de inteligencia— procedentes de fuera del país sigue siendo la amenaza más grave. A su juicio, el impacto de los suministros militares es "mucho más peligroso" que el uso de armas químicas.

Gregorios III Laham de Antioquía ha explicado que las muertes, la crisis de los desplazamientos y la destrucción de la infraestructuras en su país se deben directamente a los efectivos militares que están siendo enviados del extranjero desde el comienzo de la insurrección contra el presidente de Siria, Bashar al Assad, en marzo de 2011.

En su calidad de Presidente de la Asamblea de la jerarquía católica en Siria, así como de Patriarca de la Iglesia greco-católica melquita, Gregorios III Laham ha escrito: "... durante los últimos dos años y medio, los países orientales y occidentales no han dejado de enviar armas, dinero, expertos militares, agentes del servicio secreto y bandas armadas fundamentalistas salafistas de matones y delincuentes..."

"Han caído sobre Siria como un nuevo diluvio destructivo, más peligroso incluso que las destructoras armas químicas, cuyo uso en Siria rechazamos rotundamente". Según dijo, las armas y su impacto «han causado» la muerte de 100.000 sirios, el desplazamiento de millones de personas, la destrucción de miles de pueblos y han dañado el futuro de millones de jóvenes. Al mismo tiempo que repetía su oposición a la intervención militar de Occidente, el Patriarca subrayó la necesidad de entablar conversaciones de paz y ha afirmado: "Frente a las llamadas a las armas, ataques e intervenciones militares, nos alegra escuchar llamamientos de todo el mundo con el objetivo de crear un ambiente de reconciliación, de diálogo, de solidaridad humanitaria, de esperanza, de perdón y finalmente de paz".

José Ángel Gutiérrez
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