• Al final, las entidades se verán obligadas a hacerse con un 17% del grupo.
  • La junta extraordinaria del 10 de diciembre aprobará el aumento de capital por conversión de deuda en acciones por un importe de 100 millones de euros.
  • Los bancos entrarían en el accionariado con un descuento del 25% sobre la cotización inicial de este viernes.
  • Renunciarán a casi 58 millones de euros, lo que significa valorar PRISA en 341 millones de euros.
  • Es decir, los bancos estarían adquiriendo al 50% del valor en libros. Un regalo.
  • Pero si los actuales accionistas ponen 77 millones de euros de fondos propios de la compañía, ese descuento del 50% pasaría a ser del 25%.
  • Además, la junta deberá aprobar otros puntos: alargar los plazos, abrir líneas de financiación adicional hasta 350 millones de euros a un coste de euribor más 342 puntos básicos y vender activos para liquidar deuda.
  • Liquidación con descuento, claro, porque hasta PRISA reconoce que su deuda no vale su nominal.
  • Si PRISA fuera un banco ya habría sido intervenida.

Las finanzas a veces parecen magia. Este viernes, PRISA ha hecho tres comunicaciones de hechos relevantes a la CNMV que en verdad eran dos, porque con tanta prisa el tercero era para rectificar los abundantes errores que había en el segundo. Pero vamos a centrarnos en el primero, que era el más relevante.

PRISA anunciaba Junta General con la finalidad de aprobar un aumento de capital por conversión de deuda en acciones por un importe de hasta casi 100 millones de euros, deuda en poder de 16 bancos internacionales. Lo novedoso del sistema era la instrumentación de la operación mediante warrants, con la finalidad de que sean definitivamente los bancos acreedores los que deciden si quieren convertir o no, una vez que los accionistas actuales han dado el visto bueno a la operación.

Los bancos entrarían, si así lo quieren, para adquirir hasta un 17% del capital de PRISA tras la ampliación, con un descuento del 25% (pagarán si así lo desean 0,27€ por título) sobre la cotización de las acciones esta misma mañana (0,36€/acción). Si todos los bancos terminan accediendo a convertir su deuda en capital, renunciarán a casi 58 millones de euros de la primera a cambio del 17% del capital. Eso es tanto como valorar todo PRISA en 341 millones de euros.

Si nos fijamos en sus últimos estados financieros (30.6.13) vemos que la editora presentaba un patrimonio neto de 613 millones euros a los que se añadirían los 58 millones de la conversión citada, por lo que los bancos estarían adquiriendo al 50% del valor en libros de la compañía. Esto sólo apuntaría que si se liquidase PRISA, obtendría de la liquidación, en teoría, el doble de esos 58 millones de deuda convertidos en capital. Muy mal han de verlo los accionistas antiguos para aceptar este trato y muy mal los acreedores, cuando ya sólo así ven oportunidades de resarcirse del riesgo que vienen asumiendo.

Sin embargo, se da a los accionistas antiguos una oportunidad de no regalar tanto a los bancos internacionales. La oportunidad pasa porque ellos pongan 77 millones de euros de fondos propios en la compañía, en cuyo caso los acreedores anteriores ya no pondrían (insistimos, si todos acceden) 58 millones de euros, sino que convertirían toda su deuda (los 100 millones de euros) igualmente por el 17% de lo resultante. Lo resultante, en tal caso, se estaría valorando todo PRISA exactamente a 588 millones de euros, por lo que el descuento sobre el valor en libros sería del 25%, en lugar del 50%, como en el caso anterior.

Recapitulemos: si no entran nuevos accionistas en PRISA, los 16 bancos beneficiarios de los warrants podrán adquirir el 17% de la sociedad con un descuento del 25% sobre el precio actual de mercado y del 50% del valor en libros. Si entran nuevos accionistas, el descuento sería en ambos casos del 25%.

Los hechos segundo y tercero, no aportan gran cosa, salvo la intención de alargar los plazos, abrir líneas de financiación adicional hasta 350 millones de euros, a un coste de euribor más 342 puntos básicos y vender activos para liquidar deuda. Eso sí, en el caso de esta última actuación (venta de activos), dicha liquidación se pretende con descuento porque hasta PRISA reconoce que su deuda no vale su nominal.

En cualquier caso, el grupo presidido por Juan Luis Cebrián (en la imagen) tiene la ventaja de que no es un banco, porque a pesar de la mejora de su fondo de maniobra (-3.007 millones de euros a diciembre de 2012, - 2.331 millones a junio de 2013), porque sus activos por impuestos diferidos (los famosos DTA) alcanzan en esta sociedad  casi los 500 millones de euros y ya saben que, con Basilea III, descuentan, en determinadas circunstancias y mientras esperamos al Consejo de Ministros de hoy viernes, del patrimonio de las entidades. PRISA está para ser intervenida, si fuera banco, claro está.

Rodrigo de Silos

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