• Hasta Botín está cabreado: una empresa quebrada… pero sus consejeros se marchan a Nueva York para sesionar.
  • Más duro César Alierta, quien ha roto negociaciones con Cebrián para comprarle Sogecable. Abril-Martorell pedía 900 millones de euros y Telefónica sólo está dispuesta a pagar 600.
  • PRISA se niega a vender la SER pero acepta negociar Santillana.
  • No obstante, los bancos bajan la cabeza ante la amenaza de El País: lo más probable es que Santander, HSBC, Caixabank y Bankia firmen el próximo martes.

Hasta Emilio Botín anda cabreado con Juan Luis Cebrián (ambos en la imagen), presidente de PRISA. Y por muchos años, porque lleva anunciando su marcha desde hace un lustro y no se va ni aunque le echen. Hombre, cuando debes 3.300 millones de euros que no puedes pagar, y estás pidiendo que te refinancien, no debes llevarte tu Consejo de Administración a Nueva York, aunque don Juan Luis se haya comprado un ático de lujo en la Gran Manzana. No, no está bien.

Pero los bancos acreedores aún están más cabreados con la actitud de Juan Luis Cebrián y de su segundo, Fernando Abril Martorell, quienes se niegan a vender lo que le exige la banca. Por ejemplo, Janli Cebrián ha dicho que no piensa vender el 18% de Mediaset España hasta que los bancos no le firmen la refinanciación.

Digital no la vende porque Telefónica no traga. Martorell pedía 1.000 millones de euros y César Alierta no está dispuesto a comprarla por más de 600. De hecho, ahora mismo, las negociaciones con la operadora están paralizadas. Eso significa que en junio, más que probablemente, Santander, Caixabank, HSBC y Bankia, los cuatro principales acreedores de PRISA, acabarán, al menos todos menos Bankia, en el Consejo de Administración de la editora. Ya saben: capitalizando deuda, que le dicen.

Por eso, los bancos presionan: pues si no vendes Cuatro,  ni vendes Digital , vende la SER, pero páganos. ¡Ni hablar! responde Cebrián. La SER y El País son mi fuerza política. Bueno, pues vende Editorial Santillana. Es el mejor negocio del Grupo pero Abril siempre ha puesto pegas a su enajenación. Por eso, porque es el mejor negocio. Antes prefiere que todo el balance quede literalmente enajenado. En cualquier caso, Cebrián, siempre tolerante, asegura que estudiará la medida.

No se apuren, la sangre no llegará al río. De hecho, lo más seguro es que el próximo martes PRISA firme la refinanciación, lo más seguro es que por tres años, de su deuda de 3.300 millones de euros. Y luego empezará a remolonear de nuevo con las ventas.

Claro que en el pecado lleva la penitencia, porque Digital , por ejemplo, cada vez tiene menos abonados y su valor se deprecia por días. Pero a Janli Cebrián eso no le importa.

Eulogio López

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