La planta zaragozana de Figueruelas es la más eficiente de todo el grupo OPEL, es decir, la filial de General Motors en Europa. Más rentable que la factoría inglesa y más que la matriz Alemana (matriz de OPEL, no de GM).

Pero resulta que el consorcio Magna (ruso-canadiense) se ha comprado OPEL con ayudas del Gobierno alemán: los canadienses para asegurar su mercado como proveedores, los rusos para hacer un negocio financiero y lanzar a su nuevo ejército rojo: el de los rublos a la conquista industrial de Europa.

Y como es el Gobierno alemán quien financia la compra (más dinero público para financiar operaciones privadas) resulta que Figuruelas, a pesar de ser más eficiente, sufrirá un severo recorre de 1.700 empleos, sobre un total de 7.000.

El Gobierno español no ha hecho nada, el aragonés tampoco, porque ZP no pinta mucho en ningún sitio del orbe pero la canciller Merkel no sólo le ignora, es que le tiene bastante manía desde el asunto E.ON-Endesa. Y, como me comentaba un diplomático español destinado en Alemania, este hombre -por ZP- es un cateto, y el Gobierno aragonés, aún más cateto: no se mueven. Los españoles somos para los alemanes, ante todo, cuota de mercado. Y así, SEAT subsiste siempre que el cierre de Martorell suponga pérdida de cuota.

Lo de Figueruelas no se ha hecho con criterios de mercado, sino con criterios de prepotencia alemana: yo doy más subvenciones pues yo le obligo a Magna a mantener más puestos de trabajo. Toda la filosofía del libre mercado queda así arramblada.

Cumbre hispano-italiana en Cerdeña. Tras escuchar a ese hombre nuevo que es Silvio Berlusconi, prototipo del nuevo capitalismo -libre de ideologías y hasta de ideas- hemos escuchado a Fulvio Conti vender la fortaleza de ENEL -fortaleza que le ha dado el más sólido balance de Endesa- una multinacional a la que no le importa creer porque paga su deuda con pólvora del Rey, con el dinero de los italianos que le dona Silvio Berlusconi.

A BBVA y Santander se les ha negado al entrada en Italia, como se le niega a Telefónica, accionista de Telecom Italia. Sin embargo, ENEL y ENI campan a sus anchas en España. Pero, para ZP, ni Berlusconi ni Merkel son enemigos. Para alguien tan resentido, como nuevo primer ministro el enemigo siempre es interno: son los fachas del PP. Y en parte tiene razón: lo único que le preocupa es permanecer en Moncloa por tiempo indefinido, ergo, ni Merkel ni Berlusconi van a disputarle ese sillón. Nuestro presidente es guerra-civilista.

España pierde sus joyas de la corona, sus empresas estratégicas en un rosario que parece no tener fin.

Sigo pensando que lo pequeño es hermoso, que la propiedad cuanto más repartida esté, mejor. Ahora bien, la Europa actual se está construyendo sobre un puñado de empresas cada vez más grandes,  cada vez menor en número, y las grandes potencias europeas se pelean por no perder su control. Esas empresas poseen gran capacidad de inversión y, cuando vienen mal dadas, invertirán, no donde lo aconsejen las cifras, sino donde más le presionen para hacerlo o donde corran las subvenciones públicas.

Eulogio López

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