Sr. Director:

Nada que objetar a Su Majestad El Rey. Estuvo brillante. ZP ha mostrado una cara desconocida hasta ahora por los españoles, y a este respecto me gustaría que fuera esa su cara real, y, no un gesto pensado y calculado de antemano (durante la noche siguiente a los primeros insultos) para cambiar la opinión que de él se tiene en el sector de los indecisos.

Respecto a Chávez, decir que no me ha sorprendido en absoluto, es más, esperaba este comportamiento, pues de un ser zafio como él, no se pueden esperar comportamientos diplomáticos exquisitos, no es más que un militar cuartelero, cuartelero, cuartelero, que pese a sus años de milicia, no aprende, ni aprenderá jamás, a llevar el paso, su prepotencia le ha convertido en el "As de Bastos" de Venezuela.

De todos modos, es un personaje al que las democracias no le pueden perder de vista, ni tampoco a sus amiguetes, pues me da la impresión, de que están reuniendo todos los ingredientes necesarios para formar un potaje de mucho cuidado en Hispanoamérica, en el que los primeros tizones a utilizar en el calentamiento de la olla serán los empresarios españoles. ¡Ojo! Del Sr. Daniel Ortega, que más que el Presidente de una Nación, parece un vendedor de ultramarinos (mis respetos para este colectivo que desgraciadamente ya es minoritario) podemos decir realmente poco, porque nunca he creído en estos personajes que necesitan permanentemente de pueblos tercermundistas para mantener sus postulados ideológicos, no he visto nunca que ninguno de ellos ha llevado a su pueblo al paraíso que pregonan.

Quizás el odio que rezuma hacia los empresarios españoles es porque están poniendo a disposición de los nicaragüenses servicios que les proporcionan bienestar y desarrollo, y el bienestar y el desarrollo son los cristales de las gafas que se necesitan para descubrir las aviesas intenciones de estos "lideres", que nunca han sido ni la justicia, ni la igualdad, ni la fraternidad, ni la prosperidad, ni la cultura, ni la salud, ni nada de nada.

El paraíso que buscan el Sr. Daniel Ortega, lo mismo que D. Hugo, D.Néstor Kirchner o el mismísimo D. Evo, no es otro que el de las Islas Caimán u otro por el estilo.

Respecto al ya moribundo presidente de Argentina, decirle, que para lo que le queda de cargo, que no tenía que darle vaselina al tarugo de D. Hugo, pues ya se la pondrá su mujer, que me da la impresión que es buena zorra. (Por astuta no piensen mal).

José Martín Zapatero

a_xhiki93@hotmail.com