Sr. Director:

Ya comienza la temporada veraniega y otro año más nos enfrentamos los padres a no poder visitar las playas con nuestros hijos, -ni tampoco solos- porque a mi no me apetece ver ningún desnudo, vamos ni creo que tenga derecho a soportarlo.

¡Pobre gente! Se creen muy libres porque son capaces de liberarse de su ropa, de despelotarse en público. Pero ignoran que la verdadera libertad reside no, en mostrar sus vergüenzas, sino en recuperar la idiosincrasia de su feminidad.

Hace tiempo una Plataforma pedía firmas solicitando Playas Familiares, aquí en Andalucía, y yo también firmé, pero hasta el día de hoy no tengo noticias de que se haya conseguido.

La que quiera desnudarse que se vaya a las playas nudistas, -para éstas sin llegó el permiso, hace muchos años- y a los que queremos disfrutar del sol, y de un buen baño en el mar que también se nos respete, porque todos tenemos derecho.

¿No sería razonable pasear por la calle desnuda verdad? Pues tampoco por la playa, para eso existen preciosos modelos de bañadores y, además que sepan las mujeres, que, con un bonito y buen modelo de bañador resaltamos más la belleza de nuestro cuerpo.

Carmen Ramírez

elcar@tiscali.es