• Es una manera de exigirle al grupo Damm y a su hombre Urgoiti que rebajen sus pretensiones y que no están dispuestos a aceptar la desmesurada quita que propone.
  • Y Oliu remacha: la situación de la empresa es muy delicada.

El presidente del Banco Sabadell, Joseph Oliu, no ha querido valorar si el actual propietario de Pescanova -Demetrio Carceller (en la imagen)- y su hombre de confianza y presidente de la compañía, Juan Manuel Urgoiti, son los más indicados para gestionar el futuro de la empresa. "Como bancos acreedores no vamos a hacer ninguna valoración", ha manifestado este jueves durante la rueda de prensa de presentación de resultados de la entidad.

Lo que sí ha aclarado es que las entidades acreedoras, que soportan una deuda de unos 3.000 millones de euros, están estudiando las distintas opciones para el futuro de la compañía. Entre esas opciones -Demetrio, atento- está que los bancos se hagan con el control de la multinacional gallega.

Ya lo hemos contado en Hispanidad: los bancos más afectados -Popular, Novagalicia Banco, Caixabank y Sabadell- no están dispuestos a aceptar una quita del 80%, tal y como exige Carceller que, por su parte, llegó a pedir una quita del 92%, es decir, que prácticamente le regalaran la empresa. En este contexto ha surgido el nombre de Senén Touza como posible Ceo de la compañía. No en vano, tiene el apoyo de las entidades y conoce el negocio.

En esas estamos. Las negociaciones continúan, pero con un escenario distinto al de hace unos meses. La intransigencia de Carceller le ha costado el apoyo de los que hasta ahora eran sus aliados: Caixabank y Sabadell. Y Oliu se lo ha recordado este jueves.

El futuro de Pescanova continúa, pues, en el aire, aunque nadie, o casi nadie, pone en duda la viabilidad del negocio. En todo caso, la situación actual no debería alargarse más porque, tal y como ha afirmado Oliu, la situación de la compañía es muy delicada.

Pablo Ferrer

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