• Advierte a sus principales valedores, Sabadell y Caixabank que no admitirá una deslocalización de una empresa clave para Galicia.
  • Y cuenta con el apoyo de otro de los grandes acreedores: NCG Banco, propiedad del FROB.
  • Eso sí, el presidente gallego Alberto Feijóo está harto de las mentiras de Fernández de Sousa.
  • Lo peor de todo: un problema de deuda, y quizás algo peor, que se ha ido pudriendo, está afectando a la viabilidad de una compañía líder.

Empecemos por el final. Lo que comenzó siendo un problema de deuda se está convirtiendo en un deterioro que está afectando a la viabilidad de Pescanova, empresa líder de mundo en determinados productos. La imagen se convierte en realidad cuando hay sospechas de que ha habido algo más que una ocultación de deuda y, en resumen, a perro flaco todo son pulgas.

Ahora mismo en Pescanova manda Deloitte, que no sabe gestionar congelados sino que sólo se preocupa de aclarar la deuda y de plantear una refinanciación de la misma. Pero eso no basta.

Además, lo que está en juego en Pescanova es una verdadera lucha por la sucesión de Manuel Fernández de Sousa. Son muchos los socios y consejeros, por ejemplo Antonio Basagoiti, que se han dirigido al patrón de la compañía para decirle: Manolo, me has engañado.

Y lo que es más importante, ni el principal valedor de Manuel Fernández de Sousa, la Xunta de Galicia, está dispuesto a apostar por él. Alberto Núñez Feijóo (en la imagen) también se siente defraudado.

Ahora bien, dos de los principales acreedores, Caixabank y Sabadell, apuestan por Demetrio Carceller como sucesor de Sousa. Si no como presidente sí como controlador de la compañía. Y ahí es donde la Xunta se planta. Desconfían del hombre de Sacyr, Damm o Ebro porque le creen muy capaz de deslocalizar Pescanova, en concreto, dejándola en manos de los alemanes de Oetker, su socio principal. Y en el Gobierno gallego del PP consideran que Pescanova es una empresa estratégica para Galicia.

Y ojo, porque la Xunta tiene influencia sobre NCG Banco, el otro gran acreedor junto a Caixa y sobre el Popular, tercer acreedor de la firma pesquera, con fuerte presencia en Galicia tras la adquisición del Banco Pastor.

No, este no es un problema de deuda oculta. Para eso ya está la CNMV y, si hubiera algo más, los tribunales. Estamos ante un problema de lucha por el control de la compañía.

Eulogio López

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