• Por vez primera, el cuestionado presidente convoca a los bancos acreedores.
  • Pero su soledad política da alas a Demetrio Carceller, a quien apoyan Sabadell y Caixa.
  • Y encima los buitres de Oetker miran a Galicia.
  • A Feijóo le preocupan los 10.000 empleos gallegos de Pescanova; a Rajoy, el ridículo de España por el caso.

Por primera vez, el presidente de Pescanova se ha dignado convocar a los bancos acreedores. En concreto, para la tarde del jueves, aunque lo cierto es que nadie se fía ya de la sinceridad de Manuel Fernández de Sousa (en la imagen) y todos presagian que acabará en los tribunales.

Pero lo más grave que ha ocurrido en los últimos días es que la Xunta de Galicia ha decidido abandonarle. Hablamos de apoyo político pero sustancial en estos casos. De las primeras declaraciones del Gobierno Feijóo a su silencio actual hay todo un trecho. Feijóo no está dispuesto a unir su suerte a la de Sousa aunque le preocupa que la desestabilización contable de una buena compañía dé al traste con un empresa que con 10.000 empleos en Galicia, con capacidad de generación de recursos y líder mundial en su sector.

No sólo eso, el también gallego Mariano Rajoy ha puesto el grito en el cielo. Asegura que Pescanova está poniendo en ridículo a España.

Ahora bien, todo esto es convenientemente apoyado por Demetrio Carceller, el segundo accionista, dispuesto a desbancar a Sousa y a aliarse con los alemanes de Oetker, conocidos en Pescanova como los 'buitres'. Oetker acompaña siempre a Carceller en sus inversiones en España y encima es competencia directa de la firma gallega.

Aún más, Caixabank y Sabadell ya no se preocupan en disimular su apoyo a Demetrio Carceller, que siempre ha mantenido espléndidas relaciones con ambas firmas.

Eulogio López

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