• Primera reunión de los 18 bancos españoles acreedores: el G-7 estudia una quita del 50% para los que capitalicen y del 75% para los que se marchen.
  • Eso sí, quieren una operación acordeón. Recordemos que el valor patrimonial de Pescanova es negativo en 1.600 millones.
  • Demetrio Carceller aceptaría la entrada de Juan Roig como contrapeso español a sus socios de Oetker.
  • Y a la Xunta de Feijóo no le disgusta.

En la sede central de Deloitte en Madrid se reunían el miércoles los 18 bancos españoles acreedores de Pescanova. Al tiempo, se multiplicaban los contactos entre los miembros del llamado G-7, las entidades más comprometidas. Es decir, NCG Banco, Sabadell, Caixabank, Popular, Bankia, Santander y BBVA.

Y lo cierto es que se van perfilando las soluciones. Como ya hemos informado, los bancos echaron la bronca a Juan Manuel Urgoiti, el nuevo presidente en representación de Demetrio Carceller, quien solicitó a los bancos una quita del 75% de una deuda que ronda los 3.500 millones de euros. Pero sí aceptan la propuesta del presidente de la Xunta de Galicia, Núñez Feijóo, para capitalizar dicha deuda.

Para ser exactos, la oferta que se está abriendo camino es la de quita y capitalización. Los bancos que aceptaran el 50% capitalizarían y los que quisieran irse absorberían el 75% de las pérdidas.

Todo ello exige una operación acordeón y los bancos quieren saber quién está dispuesto a acudir a dicha ampliación. Juan Roig, de Mercadona (en la imagen), lo está, aunque espera a ver el acuerdo definitivo con la banca acreedora. Y a Feijóo le gusta, porque la presencia de la distribuidora sería un contrapeso a Demetrio Carceller, socio de la alemana Oetker, que apenas disimula su énfasis en quedarse con Pescanova, su principal competidor en pesca y congelados. Además, está el 'peligro' de los fondos, más o menos buitre, que también quieren comprar barato para vender caras las acciones, una vez la compañía remonte. 

En definitiva, la solución al desastre contable que dejará Sousa ya está en camino, pero la pregunta de quién será Pescanova y si acabará en manos de los alemanes -que no tienen el menor interés en producir en Galicia ni en mantener los puestos de trabajo en España- sigue siendo la cuestión pendiente.

Eulogio López

[email protected]