• Sí, los bancos han vuelto a abrir el grifo pero exigen un programa de desinversiones.
  • Deloitte ya habla de pérdidas no declaradas, lo que podría acabar con Fernández de Sousa en el banquillo.
  • Eso sí, la opción de Demetrio Carceller ha sido descartada.
  • Ahora se busca un gestor, no un propietario, para la nueva, y enflaquecida, Pescanova.

De empresa puntera al desguace. Los bancos acreedores han aceptado, sí, seguir financiando el circulante de la firma gallega pero exigen a cambio de que la propia Deloitte, encargada de actualizar las cuentas, empiece a pensar ya en un gestor profesional -para entendernos no propietario- y, sobre todo, un plan de venta de activos, especialmente en el exterior. Y si no, pues no habrá más dinero.

Eso sí, a pesar de los intentos del Sabadell y Caixanova no será Demetrio Carceller quien controle Pescanova sino un gestor.

Por su parte, Deloitte sigue con su trabajo. Y lo que está descubriendo no es bueno. No se trata de deudas ocultas sino, al menos así lo cuentan en la propia auditora, de una ocultación sistemática de pérdidas -que no deuda- durante los últimos años, algo que presuntamente podría llevar a Fernández de Sousa al banquillo.

En definitiva, una empresa líder que puede verse jibarizada.

Eulogio López

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