• O con abandonar al equipo de acreedores, como hizo el Santander, que vendió con una quita del 95%.
  • El conjunto de los bancos se sienten decepcionados con Damm.
  • Encargan a KPMG un informe sobre la letra pequeña, pero casi todos están convencidos de que perderán mucho más del 70%.
  • Eso sí, ni la sociedad gallega ni la Xunta aceptan a estas alturas una liquidación de Pescanova. Y la banca aparecería como culpable.
  • Y lo cierto es que el plan de Carceller le exigirá más desinversiones.

Al presidente del BBVA, Francisco González (en la imagen) no le gusta que le engañen. En tal caso, engañar. Así que ha montado en cólera cuando sus representantes en el comité de acreedores de Pescanova le han informado del engaño de Demetrio Carceller en el acuerdo de saneamiento de la compañía. De poco les vale a los bancos ostentar la mayoría cuando les han metido un gol a ellos, expertos financieros. En el acuerdo no se computó toda la deuda y, encima, los fondos tendrán prelación a la hora de recuperar su dinero sobre la banca acreedora.

Encima, el Santander se le anticipó: abandonó el comité de acreedores, aunque es cierto que vendió a los fondos buitre con una quita superior la 95%. En teoría, el acuerdo expone una quita para las deudas de la matriz de más del 90% por un 60% para las deudas de las filiales. Media: el 70%. Ahora bien, resulta que el asunto no está tan claro y Carceller ya tiene el acuerdo en sus manos.

En su arranque de cólera, FG optó por proponer la liquidación de la compañía. Ahora bien, aunque el resto de los bancos, incluidos las dos entidades que más han apoyado a Damm (es decir, Sabadell y Caixabank) se sienten decepcionados con Carceller, lo cierto es que consideran que no puede liquidar Pescanova, porque la sociedad gallega, y la Xunta de Núñez Feijóo, les considerarían culpables del desastre.

La banca ha optado por encargar a KPMG (¿qué pasa, ¿no lo saben hacer ellos) la elaboración de un informe sobre la letra pequeña del acuerdo. No lo duden: perderán aún más dinero.

Y ojo, porque Pescanova también puede perder. Lo lógico es que el nuevo estado de cosas lleve a la banca a exigir más desinversiones, profundizando así en el proceso de jibarización de la empresa.

Eulogio López

[email protected]