• Tomás Burgos asegura que "no habrá reducción ni congelación de pensiones, sino crecimiento anual, acompasado a la realidad económica del sistema en cada momento".
  • El secretario de Estado insiste en que los pensionistas "no perderán capacidad adquisitiva".
  • Pero si las pensiones se acompasan a la realidad económica del momento, por ejemplo este momento, perderán poder adquisitivo porque no se ajustarán al IPC.
  • Eso sí: el Gobierno tiene razón en que hay que hacer algo con el sistema de pensiones porque el actual es insostenible.
Se ha creado toda una polémica en España en relación a la necesaria reforma de las pensiones. Está claro que el sistema no aguanta (por el aumento de la esperanza de vida y del número de jubilados) y necesita reformas. Lo que hay que ver es si las reformas que este Gobierno plantea son razonables o no. Y no arremeter contra el Gobierno por el solo hecho de que no es de izquierdas (o de derechas, da igual).

Este miércoles, El País publicaba que la reforma que planea el Gobierno devaluará en unos 1.500 euros anuales la pensión media. Y que este ahorro para las arcas de la Seguridad Social se traducirá en un recorte del poder adquisitivo de los pensionistas. La prestación media de un jubilado, según el último dato publicado, asciende a 13.746,88 euros al año, repartida en 14 pagas de 981,92 euros.

Con la estimación del Gobierno (inflación del 1%), la pensión de 2019 será 638 euros inferior a lo que sería si no se aplica la reforma. Si la inflación en los próximos seis años se situara en el 2% anual, la devaluación acumulada en el mismo periodo equivaldría a 109 euros mensuales, unos 1.527 euros en todo el año. Con el 3% de inflación, lo perdido por los pensionistas llegaría a 2.460 euros, más de 175 euros en cada paga, calcula este periódico.

Por este cálculo era preguntado este miércoles el secretario de Estado para la Seguridad Social, Tomás Burgos, en una entrevista en RNE. Esta era su respuesta: "La información periodística se basa en una proyección, pero esa proyección no tiene por qué ajustarse a la realidad. No sabemos cómo va a evolucionar la economía, la inflación, los indicadores que sustentan ese argumento".

Y ha proseguido: "Yo respeto todas las estimaciones, incluso las que hace un periodista en un determinado momento durante una tarde de trabajo arduo. Pero la Seguridad Social, que dispone de cientos de analistas, técnicos y profesionales muy competentes tiene otra opinión al respecto. Nuestras estimaciones no son de reducción de pensiones, es de reconducción de un gasto creciente. No podemos mantener un gasto en pensiones que superaba el 7 y el 8% anual acumulativo. Es insostenible para un sistema.

Lo que pretendemos no es que las pensiones dejen de crecer, sino que las pensiones sigan creciendo pero de forma compatible con la situación económica y con las posibilidades reales del sistema. Hay quien piensa que todo se resuelve consumiendo el fondo de reserva: esto es una enorme irresponsabilidad. Está ahí para darnos margen de maniobra y el respiro suficiente como para tomar medidas". "Hay quien piensa que el déficit se puede incrementar hasta el infinito y que eso no va a tener consecuencias, pero nosotros sí sabemos que las tiene y sabemos que la Seguridad Social no puede mantener un déficit durante mucho tiempo".

"El objetivo es que podamos financiar el sistema y que los gastos y los ingresos se correspondan o se equilibren. A eso va dirigida la reforma". "Y eso no tiene por qué suponer pérdida de poder adquisitivo. Me niego a plantear el debate en términos de décimas de poder adquisitivo, no estamos hablando de eso. Estamos hablando de si somos capaces de generar un sistema lo suficientemente estable como para que llegue a los pensionistas dentro de 20 años".  

En ese sentido, ha explicado Burgos, el Gobierno plantea varias cosas: "En primer lugar, un factor de sostenibilidad que se liga a la esperanza de vida. Es evidente que la esperanza de vida, creciente en nuestro país, incide decididamente en el sistema de pensiones. Si los ciudadanos viven más, van a recibir con la misma cotización pensiones durante más años. Por tanto, es conveniente ajustar nuestro sistema a la creciente esperanza de vida, un asunto que ya se ha planteado en otros países". "Y luego está la revalorización de las pensiones, que en cada país se establece conforme a mecanismos muy diferentes, que en España no siempre ha estado ligado al IPC; pero que en los últimos años decidimos ligarlo al IPC, precisamente porque esa ligazón generaba más seguridad jurídica.

Pero la realidad ha demostrado que también tenía sus inconvenientes, que son que ningún Gobierno ha podido cumplir esa revalorización". "Tenemos un sistema que en realidad no se está cumpliendo, por lo que era razonable que adaptáramos otro índice de revalorización más adecuado, que se basa no en que haya una reducción de pensiones, -no habrá reducción ni congelación de pensiones- sino crecimiento anual, pero ese crecimiento se acompasará a la realidad económica del sistema en cada momento". "Por tanto, no tiene por qué haber pérdida adquisitiva, de hecho no la habrá si la situación económica en nuestro país vuelve a un esquema de normalidad".

Las explicaciones de Burgos parecen razonables. Hay que hacer algo y al Gobierno se la ha ocurrido este sistema que revaloriza las pensiones, pero menos que antes. También tienen razón quienes denuncian que, efectivamente, la pensión  -aunque solo sea en términos de capacidad adquisitiva-  va a ir menguando. No le costaría nada al Gobierno reconocerlo. Y tampoco a quienes atacan este sistema, les costaría nada reconocer los esfuerzos del Ejecutivo por arreglar un problema importante.

Pero al Gobierno actual no se le puede negar, al menos, su interés por solucionar un asunto que nos afecta a todos los españoles.

José Ángel Gutiérrez

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