Sr. Director:
Por supuesto no se trata de socavar la monarquía, ni siquiera las instituciones del Estado, sino de algo mucho más simple y terrible: lo que quiere Zapatero es convertir España en un Estado laicista que vaya más allá de la Constitución sin necesidad de cambiarla: basta con una mayoría de jueces para interpretar la Ley Magna a su gusto.

De lo que se trata es de convertir la aconfesionalidad en laicidad, la libertad religiosa, en limitación de la presencia de los católicos en la vida pública; la libertad de educación en el adoctrinamiento suave de los menores de edad en la ideología de género; la tolerancia en alianza de civilizaciones para primar a los enemigos de la Iglesia; la igualdad en la destrucción de la familia natural para imponer otros modelos de familia artificiales; la libertad religiosa y el pluralismo, en la desaparición de los símbolos cristianos de la escuela pública...

Es el juego de las contradicciones, del engaño, de la mentira como palanca de transformación social. ¿No le parece que con el tema del Estatuto de Cataluña y los referéndums en aquella comunidad está haciendo lo mismo?

Suso do Madrid

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