• Por esa injusta ley, Asia Bibi ha sido encarcelada y condenada a muerte, además de otros muchos cristianos.
  • Mientras, Afganistán acusa a Pakistán de enviar agentes al país con respaldo de los talibán.
En Pakistán, el líder de la Liga Musulmana (PML-N), Nawaz Sharif (en la imagen), ha sido elegido nuevo primer ministro del país y ha defendido que "la democracia es el único camino" para que el país pueda avanzar, al tiempo que ha prometido que hará todo lo posible por mejorar la vida de los paquistaníes.

Sharif ha sido respaldado por 244 de los 342 miembros de la Asamblea Parlamentaria. En su discurso. tras ser elegido, Sharif ha defendido que el resultado de las elecciones del pasado 11 de mayo, en las que se impuso su partido con una clara mayoría, han demostrado que "la democracia es el único camino para seguir adelante".

Asimismo, tras agradecer su elección, ha prometido que servirá a Pakistán de la manera mejor y más eficiente posible y ha defendido que ha llegado el momento de una "política de principios y no de poder", según informa el diario 'Dawn'.

Sharif ha asegurado a los paquistaníes que no se quedará de brazos cruzados y que hará todo lo que esté en su mano para cambiar la suerte del país. En este sentido, ha indicado que dará prioridad a dotar al país de infraestructuras sólidas, a reformar la economía y a luchar contra la corrupción.

Pero lo importante es saber qué hará Sharif con la injusta ley de la Blasfemia que mantiene en la cárcel a tantos cristianos, como por ejemplo, Asia Bibi, madre de cinco hijos, arrestada desde el año 2009 en Pakistán y sentenciada a la pena capital por un supuesto delito de "blasfemia" por el hecho de ser, simplemente, católica practicante.

No se vislumbra, al menos en principio, un cambio en esa ley por el hecho de que Nawaz Sharif haya sido reelegido nuevo primer ministro de Pakistán. Si antes no la cambó, ¿por qué iba a hacerlo ahora

Y mientras, el jefe del Estado Mayor afgano, Sher Mohamad Karimi, ha acusado este martes a los servicios de espionaje paquistaníes de enviar a sus agentes al país con apoyo de los talibán para ejecutar ataques contra las fuerzas de seguridad afganas.

Pakistán, dominado por el fundamentalismo islámico, es un país donde no se respetan las libertades ni los derechos humanos.

Andrés Velázquez
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