El traductor de Google  es una herramienta demasiado cómoda como para no usarla, aunque no es necesario ser filólogo para detectar graves errores. ¿Por qué no acierta más La respuesta es sencilla: porque lo que busca sin descanso es mejorar el sistema para ganar en calidad.

Google Translate sigue la traducción automática estadística que consiste en extraer patrones estadísticos a través de las probabilidades obtenidas tras analizar textos ya interpretados por traductores humanos profesionales.

Lo ideal consiste en que cuantos más textos analice, mejor será el patrón estadístico y mejor será por tanto la traducción. Según declaró un trabajador de Google Translate al rotativo The Guardian, cada vez que Google duplica el número de textos analizados, solo mejora en un 0,5%.

No existen muchas investigaciones externas sobre la exactitud de las traducciones de Google. Uno reciente ha sido elaborado por la Agencia para la Investigación y la Calidad del Cuidado de la Salud, del Gobierno de Estados Unidos. El organismo realizó un estudio para dar un porcentaje a la calidad de las traducciones de Google en comparación con traducciones profesionales.

El resultado da un porcentaje de acierto global mayor: 78% de los textos en español, similar al francés (74%) y superior al alemán (70%) y al japonés (67%). En chino, el porcentaje de acierto es del 22% de los textos. La conclusión del estudio es que la traducción está lejos de la perfección y los errores son muy elevados. El equipo de investigación del gigante tecnológico acaba de hacer público un sistema que pretende completar al actual, y llevarlo a nuevas cotas de acierto.

Según sus autores, la calidad de la traducción entre el español y el inglés alcanza el 90% (del inglés al vietnamita se quedaría en el 30%).

Google cuenta con varias áreas de estudio dedicadas a la traducción y la relación lenguaje humano-máquina: traducción mecánica, procesamiento del discurso, procesamiento del lenguaje natural. (Fuente: ABC).

Clemente Ferrer

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