Por su parte, el Gobierno español se mantiene al margen a pesar de que están en juego 1.700 empleos en la planta de Figueruelas

Como ya ha sido anunciado, el gigante norteamericano del automóvil, General Motors ha vendido su filial en Europa, OPEL.

La filial europea de la hasta ahora mayor compañía automovilística a escala mundial ha sido adquirida por la compañía canadiense Magna International junto a su socio ruso Sberbank, que a partir de ahora controlarán el 55% de la compañía. El problema radica en el destino de los trabajadores de las factorías de OPEL en Europa. Esto afecta esencialmente a tres países del Viejo Continente: Alemania, Reino Unido y España.

Nadie duda de la presión de la Administración de Angela Merkel por conservar los empleos de OPEL en territorio germano, dado que fue ella quien propuso el rescate financiero de OPEL para conservar los empleos de la compañía en Alemania, que no en toda Europa. Es evidente, que los nuevos dueños de OPEL despedirán al menor número de trabajadores posibles de sus factorías germanas ya que la canciller alemana ha alabado la adquisición de la compañía por Magna y ha aprovechado para destacar que ella ha sido la salvadora de los empleos en Alemania afirmando que esta buena adquisición es debida a la acción de un Gobierno, el suyo, que actúa con paciencia, claridad y decisión.

El Ejecutivo británico de Gordon Brown también ha dado un paso al frente en defensa de los empleos en su país, ya que el ministro de Economía británico, Pat McFadden, ha afirmado que su Gobierno está negociando con la empresa canadiense Magna sobre el futuro de las factorías inglesas.

Por su parte, el Gobierno español se está manteniendo al margen del asunto, con su conocida política de no injerencia y en absoluto está luchando por los 1.700 empleos (sobre un total de 7.500) que podrían ser despedidos en un primer momento en la factoría de Figueruelas, así que, es evidente que la factoría aragonesa será la primera en sufrir reducción de personal.

Además, el caso español es aún mas grave, porque ni siquiera los sindicatos se manifiestan en protesta por el posible cierre de la factoría de Figueruelas, a diferencia del Reino Unido, donde el principal líder sindical, Tony Woodley, ha reiterado que su gran objetivo será la defensa de los empleos en el Reino Unido. Y eso que la planta zaragozana es la más eficiente de todo el consorcio OPEL.

Gabriel López

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