El Papa Francisco defendido y apoyado la iniciativa popular 'Uno de nosotros' (One of us), de captación de firmas para preservar legalmente al embrión humano, en los 27 países de la Unión Europea, estorbando financiar eventos que devasten embriones humanos, alteren la herencia genética o susciten la clonación. El Santo Padre estimuló para sumarse a firmar la iniciativa popular.

'One of us' (Uno de Nosotros) tiene como objetivo «garantizar la protección jurídica del embrión, tutelando a cada ser humano desde el instante de su existencia».

Italia marcha a la cabeza de la Unión Europea en la recogida de firmas, seguida de Polonia, España y Francia, sumando tanto las firmas recogidas en papel como las registradas a través de internet en la página oficial de la UE (www.oneofus.eu), donde se explican las características de la iniciativa.

Los requisitos para validar esta iniciativa popular consiste en lograr un número de firmas mínimo en siete estados miembros, o bien reunir un millón de rúbricas en toda la Unión Europea. En estos momentos 'One of us'  ha sobrepasado la cifra mínima en cinco estados miembros -Austria, Polonia, Italia, Hungría y Eslovaquia-, mientras que están muy cerca de alcanzar el objetivo, Lituania y Holanda.

El número total de rúbricas alcanzadas está en unas 340.000, y los promotores desean llegar a sobrepasar la meta europea para dar más fuerza a la petición.

"Jesús nos ha amado y esto conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en los propios intereses, sino salir e ir al encuentro de quienes tienen necesidad de atención, compresión y ayuda". Y añadió el Papa, con gran pujanza, al margen del texto escrito, que «¡Esto se llama tocar la carne de Cristo! ¡Los pobres, los abandonados, los enfermos, los marginados son la carne de Cristo!" ¡Cuánto daño hace la vida cómoda!, ¡cuanto daño hace el aburguesamiento del corazón!".

Lo que cada día es más palmariamente un «pontificado del ejemplo», el Papa destinó quince minutos a acariciar y besar a los aquejados al final de la santa misa. Fue una mañana pesada, pues a las dos horas de ceremonia solemne, el Papa Francisco agregó cincuenta minutos saludando a los asistentes.

El afecto del Santo Padre por los más longevos trasladados en sillas de ruedas, por los aquejados de esclerosis lateral amiotrófica y por los chavales con el síndrome Down, era apasionante.

Por último, "jamás un Gobierno, un grupo o un individuo se pueden arrogar el derecho a decidir sobre la vida de un ser humano, aún no nacido, como si no fuera una persona humana, rebajándolo a la condición de objeto para servir a otros fines aun cuando fueran grandes y nobles", dijo el arzobispo Giovanni Lajolo.

Clemente Ferrer
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