• Se niega a tomar partido por los 'Austerianos' y los spendanigans (Gastones).
  • ¿En qué manos estamos Es lo menos que se puede pensar al leer su bitácora.
  • Olli no se define, y tiene la cara dura de afirmar que "no hay bala de plata" válida para resolver la actual crisis económica.
  • Los traductores al castellano de la Unión Europea han desvirtuado el tono chulesco del artículo.
Agnóstico doctrinario, así se define Olli Rehn (en la imagen), en el primer post que ha colgado en su nuevo blog en Internet. El vicepresidente de la Comisión Europea y Comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, en un estilo literario que pretende ser ligero y hasta cómico, se niega a tomar partido entre los 'austerians' y los 'spendanigans', gastones.

Los traductores de la representación para España de la Comunidad Europea han censurado sus bromitas para preservar la infabilibilidad del agnóstico doctrinario o por simple vergüenza ajena. Y lo han hecho con esta frase:  "El debate público actual sobre política fiscal se ve a menudo como una batalla política entre austeridad y gasto". Han desaparecido los spendanigans,  que suena muy feo, como un hoolygan del sur dispuesto a gastarse los cuartos de los esforzados trabajadores del norte de Europa.

El 'palabro' no se lo ha inventado él, pero suena muy feo. Pues eso, que el señor Rehn no cree en nada, como si no tener principios ni convencimientos sobre como actuar fuera un plus, que lo es, desgraciadamente, para asumir tareas en la Europa actual de donde los fríos tecnócratas toman decisiones que afectan a millones de personas sin despeinarse ni un pelo. 

Afirma Rehn que no hay 'bala de plata' ni movimiento único que pueda solucionar la crisis actual y encaminar Europa hacia una recuperación sostenida. Muchas gracias por su sinceridad, señor Rehn. Pero después de esta frase, lo menos que cualquier contribuyente europeo le podría exigir es que se pierda lo más lejos posible con su agnosticismo político. La foto que acompaña a estas líneas es la de su blog. Lo único que nos ha quedado claro tras leer el texto es que el señor Rehn sabe posar a lo Mario Casas.

Sara Olivo
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