Barack Obama (en la imagen) va fatal en las encuestas y en los índices de popularidad.

Demasiados escándalos tributarios y de espionaje para el presidente norteamericano. Y ya se sabe que cuando los presidentes gringos no saben qué hacer declaran la guerra al vecino. No a Canadá ni a México, que estaría mal visto, sino, por ejemplo, a Siria.

Para declarar una guerra se necesita una excusa. Por ejemplo, para declarar la guerra al régimen de Damasco ha empleado armamento químico. Por tanto, USA da un paso al frente y armará a los rebeles del Ejército Sirio de Liberación, es decir, al fundamentalismo islámico más recalcitrante. Los mismos que están matando y robando a los cristianos sirios y a la minoría alauí que apoya a Bashar Al Assad.

En definitiva, una vez más, como en Egipto o en Al Qaeda, Occidente está apoyando al fundamentalismo islámico, cuyo principal objetivo consiste en aniquilar a Occidente. Y es que a líderes occidentales, como Obama, lo que menos les importa es la libertad religiosa de los cristianos.

Hasta ahí la infamia, pero una infamia lógica. Ahora bien, apoyar a los mismos que derrumbaron las torres gemelas o que asesinaron a 193 españoles en los trenes de Atocha... Oiga, qué cara de tonto se te pone.

Eulogio López

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