Una novela es la explicación de una idea con un ejemplo. De este modo, no razonamos esa idea, la vivimos. De ahí la grandeza de la ficción.

El editor, ahora metido a novelista, Humberto Pérez-Tomé, ha editado una Una vuelta de Tuerca, un libro que se lee con agrado.

Es la historia de un periodista alemán perseguido por el Nuevo Orden Mundial (NOM). El sistema para marginarle es lo que interesa. De hecho, tras esta lectura he decidido no volver a hablar de Orden Mundial sino de Nuevo Orden Cultural. Y es que el NOM, que no es otra cosa que el discurso anticristiano de nuestra época, ya no opera en la sociedad de las conspiraciones sino en la sociedad de los consensos. De los consensos informativos.

Por tanto, es mucho más difícil de identificar, tanto a sus protagonistas como a sus instrumentos. Quizás porque la sociedad de ahora mismo es una película coral y entonces prima el consenso de muchos protagonistas, más o menos conscientes de su papel, sobre todo a través de la red.

El líder del siglo XXI no es el que lanza una idea, como ha ocurrido en el siglo XX, sino el que personaliza y hace suyas las ideas que circulan por el gran coro de Internet. O sea, eso que antes llamábamos tópicos y que apenas han cambiado en veinte siglos, pero circulan a velocidad de vértigo por la WWW.

Es decir, que más que de un Nuevo Orden Mundial (NOM) estamos ante un Nuevo Orden Cultural (NOC), una atmósfera cultural dominante donde se enfrentan los dos enemigos de siempre: los paradigmas del bien frente a los paradigmas del mal. Yo estoy convencido de que el bien lo representa el Cuerpo Místico de Cristo y el mal sus enemigos.

Pero una cosa es decirlo y otra, más difícil, escenificarlo. Pérez-Tomé lo ha conseguido: enhorabuena. A partir de ahora me paso del NOM al NOC.

Eulogio López

[email protected]