• Las condiciones para realizar las ofertas -y el hecho de que sean múltiples- posibilitan, y justifican, cualquier decisión.
  • El BNG exige que se conozcan todas las ofertas, una vez termine el concurso. Y lo van a pedir a los tribunales.
  • Y lo malo es que si no se actúa con claridad -lo que ahora se llama trasparencia- el prestigio de la Administración española puede quedar por los suelos.
  • Santander y BBVA presentan dos ofertas perdedoras. No así Caixabank.
  • Guggenheim y Ross plantean duda por su presunta alianza con los 'bolichicos' de Banesco.
  • Y lo peor: casi todas las ofertas piden ayudas públicas.

Se juega mucho la marca España en la subasta de la nacionalizada Novagalicia (NCG Banco). Y por ahora, la ecuanimidad en el planteamiento reina por su ausencia.

En primer lugar, las condiciones impuestas por Fernando Restoy, presidente del FROB y subgobernador del Banco de España son tan subjetivas que posibilitan, y justifican, cualquier decisión final. Cierto que no hay mejor oposición que un índice bien dirigido pero en una subasta pública de una entidad que tanto dinero ha costado a los españoles conviene ir con pies de plomo. Es decir, con mucha trasparencia.

Buena prueba de ello es que los radicales del BNG -con toda razón- se van a ir a los tribunales para exigir que, una vez superado el proceso, se conozcan los pormenores de las ofertas, para que todos -pues todos somos los paganos- podamos saber si se ha ofrecido NCG Banco al mejor postor, y no al que más interesaba al FROB.

Lo más importante es que el sistema establecido por Restoy permite emitir ofertas variadas y  múltiples y según distintas condiciones. A partir de ahí vienen todos los líos.

Al final, se han presentado seis ofertas, cuatro de bancos y dos de fondos. Santander y BBVA han presentado dos ofertas perdedoras. El primero porque ya había recibido avisos de los analistas y de las centrales de riesgo: no más exposición al mercado español. Botín nunca estuvo muy tentado, Francisco González, sí. Pero FG ha pasado a ser el banquero peor visto por el Gobierno y ya tiene claro que no se hará con el banco de su pueblo.

Caixabank no hace caso de los analistas y presenta una oferta ganadora, además, en las condiciones ya expuestas en Hispanidad en nuestra anterior edición: oferta de mantener la marca Novagalicia por cinco años.

Queda Banesco, de la familia Escotet (en la imagen Juan Carlos, el presidente).  Venezolanos de origen asturiano -indianos- a los que en el país hispano se les conoce como los 'bolicichos'. Es decir, aquellos empresarios fieles a Hugo Chávez que se han hecho millonarios con el presuntamente socialista régimen bolivariano. No olvidemos que todo el imperio bancario Escotet (en España cuentan con el Banco Etxeverría) es menos de la mitad que NCG Banco.

Fondos: JC Flowers, en alianza con Oaktree (recuerden, Campofrío), que sí tiene experiencia bancaria -controla 15 bancos en todo el mundo- y Guggenheim, que no tiene experiencia bancaria por cuanto es el administrador de la familia del mismo nombre. Se queda fuera Anchorage y WL Ross.

El rumor en círculos bancarios es que Ross está dispuesto a apoyar a Banesco, al igual que Guggenheim, si los venezolanos resultan ganadores. Ahora bien, esto está prohibido. Por ello, como ya explicamos en Hispanidad, el Banco de España exige al ganador pasar una prueba de idoneidad como banquero. Además, el FROB no admite que el ganador, a posteriori, comparta riesgo con otros postores. Pues bien, Ross y Guggenheim ya han comunicado a Banesco que, si ganan, están dispuestos a apoyarle. ¿Cómo burlar la norma de Restoy Sencillo, según ellos: consiste en acudir a una futura ampliación de capital, no de NCG Banco, sino  de Banesco. Una trampa como otra cualquiera.

Lo peor de todo no es esto. Lo peor es que de las más de 10 ofertas presentadas por los seis aspirantes, sólo una no exige ayudas públicas... y eso con un límite, claro está.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com