En primer lugar, porque supone un canto a la egolatría. La tarea legislativa la ejecuta el Congreso, que enmienda la plana a la Cámara alta.

¿Cerrar el Senado? ¡Qué barbaridad! Esa pregunta suelen hacerla quienes no se han dado cuenta de la magnitud de la crisis que nos asola, y su magnitud enorme se debe a que no es crisis económica, sino moral. Lo que hace cinco años parecía impensable, como cerrar el Senado, ahora se convierte en una opción más necesaria que conveniente.

La crisis es tan grave que nos exige un refundación de España que es de lo que hablamos al referirnos a la reforma económica más importante de todas: la reforma institucional: adelgazar el Estado, el central, el autonómico y el municipal.

Por ejemplo, ¿para qué necesitamos el Senado?

Eulogio López

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